domingo, 25 de junio de 2017

TARATOR BÚLGARO



© El Platillo Comilón



INGREDIENTES: (para 4 personas)

  -  2 pepinos grandes (400 gr aproximadamente)
  -  2 dientes de ajo
  - 500 gr de leche kefirada 
   (podemos sustituirla por 4 yogures naturales)
  -  500 ml de agua muy fría 
   (podemos añadir algún cubito de hielo)
  -  2 cucharadas de aceite de oliva
  -  2 ramitas de eneldo fresco
  -  Un puñado de nueces molidas
  -  Sal



ELABORACIÓN:

  Este plato, típico de Bulgaria, suele elaborarse los meses de verano debido a su gran efecto refrescante, aunque como siempre decimos, cualquier plato, frío o caliente, se puede comer en cualquier época del año. Podríamos decir que es el gazpacho búlgaro. Se trata de una sopa muy fría elaborada a base de un yogur muy especial, pepino y nueces, entre otros ingredientes, que le aportan aroma y sabor. ¡Vamos a la cocina a elaborar nuestro tarator!

  Pelamos y cortamos en trozos no muy grandes 2 pepinos de gran tamaño (unos 400 gramos aproximadamente). Cogemos un puñado de estos trozos, lo trituramos con ayuda de la batidora y ponemos todo mezclado en una ensaladera o fuente de cocina grande.


 Añadimos también 2 dientes de ajo pelados y muy picados. En nuestro caso hemos usado una tenaza metálica para picarlos, dejándolos en trocitos muy pequeños.


  Añadimos a esto unos 500 gramos de leche kefirada. Esta es una leche muy parecida al yogur casero elaborada por un conjunto de bacterias y levaduras cuyas propiedades nutricionales y terapéuticas son inmensas para nuestro organismo. Usada típicamente en Bulgaria, ha empezado a extenderse de tal manera que hoy día son muchas las personas que la elaboran de forma casera. Pero si quieres saber más al respecto, pincha AQUÍ o en la siguiente imagen.




  En caso de que no encontremos este tipo de leche, o no podamos hacerla de forma casera, podemos sustituirla por 4 yogures naturales sin azúcar. El sabor y textura no son iguales pero no lo desmerecen.

  Para dar una consistencia más líquida a esta especie de gazpacho lo que utilizaremos será medio litro de agua muy fría. Podemos añadir algunos cubitos de hielo. Removemos todo bien hasta conseguir una mezcla homogénea y añadimos 2 cucharadas de aceite de oliva, sal al gusto y 2 ramitas de eneldo fresco. Si no tenemos de este último fresco, podemos utilizar una cucharada rasa de  hojas molidas.

  Mezclamos bien y añadimos un puñado de nueces peladas y machacadas en un mortero. No debemos machacarlas completamente, debemos dejarlas en trocitos pequeños para que, a la hora de comerlas, las podamos masticar. Hasta que lo vayamos a consumir lo conservaremos en el frigorífico para que esté fresquito. ¿Qué, os gusta? El sabor es increíble a la vez que refrescante.



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