domingo, 30 de abril de 2017

TRAMPANTOJO DE BOQUERONES FRITOS O BOQUERONES DE TIERRA



© El Platillo Comilón



INGREDIENTES: (para 4 personas)

  -  800 gr de judías verdes frescas y redondas
  -  Abundante agua para la cocción de las judías
  -  2 huevos
  -  Harina
  -  Una cucharadita y media de levadura química en polvo
  -  Aceite de oliva
  -  Sal



ELABORACIÓN:

  ¿Sabéis lo que es un “trampantojo? La receta de hoy la hemos llamado así, porque lo es. Según la R.A.E. (Real Academia Española) un trampantojo es una trampa o ilusión con que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es. Es decir, no es más que una ilusión óptica o una pequeña trampa con la que se engaña a una persona para hacerle creer que lo que está viendo es completamente distinto de lo que en realidad es. ¿Quiere decir esto que la receta que os presentamos hoy es falsa? No, no lo es, pero sí queremos jugar con la ilusión óptica. Hoy os presentamos “trampantojo de boquerones fritos”, también conocidos como “boquerones de tierra”. ¿Nos acompañas a la cocina y vemos de qué se trata?

  El ingrediente principal de esta receta son las judías verdes frescas y redondas. Sí, esta es la base de nuestro trampantojo. La vaina de las judías verdes es considerada como verdura cuando esta es fresca y comestible, y legumbre cuando nos referimos a la judía seca. Resolviendo esta pequeña duda nos ponemos manos a la obra.

 Para 4 personas compraremos unos 800 gramos aproximadamente de judías verdes redondas y frescas. Hoy día las podemos encontrar fácilmente en nuestro mercado junto con las judías verdes planas. Y os preguntaréis… ¿no podemos utilizar judías verdes redondas de conserva?  No os las recomiendo, porque su punto de cocción está muy pasado para la receta que vamos a hacer y pueden romperse con mucha facilidad.

  Gracias a su bajo aporte en calorías y grasas, son muy recomendadas en dietas de adelgazamiento, a parte de otras dietas equilibradas y sanas. Contienen gran cantidad de fibra, minerales, como el potasio, ácido fólico y el  fósforo entre otros, y vitaminas que favorecen el ritmo y el tránsito intestinal, evitando el estreñimiento, así como la reducción de los elevados niveles de colesterol, conocido popularmente como el “colesterol malo”.

  Aunque hoy día tenemos cualquier producto que da la tierra en cualquier época del año, gracias a los invernaderos y a su importación desde otros países, no hay que olvidar que la mejor época de la judía verde es del mes de abril al mes de septiembre. Cuando las vayamos a comprar debemos escoger aquellas que presentan un color verde vivo y brillante y estén tersas.


  Para limpiarlas basta con cortar la punta de ambos lados de cada una de ellas. Como las judías redondas no suelen ser muy grandes, se dejan enteras, no se cortan. Lavamos bien para retirar cualquier resto de tierra que puedan tener y reservamos.


  Ponemos al fuego una cacerola grande con abundante cantidad de agua y sal al gusto. Tapamos para alcanzar cuanto antes el punto de ebullición y es en ese momento cuando introducimos las judías. Ahora sin la tapa, ponemos a fuego medio durante 10-20 minutos. No queremos que se hagan demasiado y queden muy blandas. Lo que pretendemos es que queden algo crujientes, pero tiernas. Alcanzado este punto, las vertemos sobre un escurridor y reservamos.


  En un plato batimos 2 huevos, salamos y añadimos tanta harina como haga falta hasta conseguir una textura muy parecida a la que se usa en las tempuras, es decir, ni muy líquida ni muy espesa. Hay que encontrar un término medio. Añadimos una cucharadita y media de levadura química en polvo y mezclamos.




  Añadimos a este plato varias judías bien escurridas de agua y las rebozamos completamente con ayuda, por ejemplo, de un tenedor.




  Las freímos en una sartén con abundante cantidad de aceite de oliva cuando esta esté caliente. Doramos por todos los lados y sacamos a un plato o fuente de cocina con papel absorbente. Así hasta freír todas.


  Escurrido el aceite las pasamos a una fuente de cocina limpia y ya las tenemos listas para servir. Podemos comerlas con salsa alioli o mahonesa. Ya veréis qué delicia. ¿No os recuerda su aspecto al de los boquerones fritos?


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