domingo, 23 de abril de 2017

GARBANZOS CON COLLEJAS


© El Platillo Comilón


INGREDIENTES: (para 4 personas)

  -  400-500 gr de garbanzos sobrantes del cocido
  -  350-400 gr de collejas
  -  Una cebolla
  -  2 dientes de ajo
  -  Una taza de salsa de tomate casera (sin especias)
  -  Aceite de oliva
  -  Sal

ELABORACIÓN:

  Continuando con las recetas de las sobras del cocido, hoy os presentamos estos riquísimos garbanzos rehogados con collejas, planta silvestre comestible de temporada. Para su elaboración utilizaremos los garbanzos sobrantes del cocido, pero si queremos hacer esta receta, y no hemos hecho cocido con anterioridad, podemos usar un bote de garbanzos en conserva. Si usamos estos, debemos lavarlos con agua del grifo en un escurridor hasta eliminar los restos del líquido donde están conservados.

  ¿Habéis oído la expresión: “entre oreja y oreja, colleja”? Esta expresión hace alusión al golpe que le dan a uno con la palma de la mano en la nuca. Pero por suerte, las collejas son algo más que eso. 



 Son una especie de plantas silvestres comestibles que aparecen con la llegada de la primavera (finales de febrero, marzo y principios de abril) y con el aumento de las temperaturas típicas de la estación, aunque cada vez son más escasas. Las collejas (Silene vulgaris) suelen aparecer en forma de pequeñas “manchas” en terrenos de labor, praderas secas, en los bordes de los caminos o veredas, en solares abandonados, etc.

  A la hora de cogerlas lo haremos arrancando las últimas hojas de la planta, pero debemos hacerlo con cuidado de no sacar la raíz, de lo contrario, dejarán de crecer nuevas especies en ese mismo lugar.


  Echan una flor blanquecina y sus hojas son de color verde oscuro, siendo las mejores, más tiernas y más jugosas aquellas que se encuentran bajo el cobijo de la sombra. Su sabor, más suave que el de las espinacas, por compararlas con alguna otra especie, hace que puedan ser utilizadas en variedad de platos en nuestra cocina: en potaje de vigilia, tortilla, revueltos con huevo, ensaladas, etc.


  Cuando era pequeño me gustaba ir con mi abuelo o mis padres al campo para recoger cualquier cosa que diera la tierra y fuese comestible: setas de cardo, espárragos trigueros, cardillos, aceitunas, pamplinas, collejas… Cuando mi pueblo aún era pueblo, el salir al campo a recoger este tipo de alimentos constituía una actividad muy frecuente. La sabiduría de la gente mayor con el tiempo se ha ido perdiendo y, a medida que los pueblos se han ido urbanizando y cambiando al ritmo del frenesí de las ciudades colindantes todo esto se pierde. La transmisión del saber popular es muy importante, no lo olvidéis. En mi caso puse todo el interés que pude y hoy por hoy, y gracias a mis mayores, os puedo presentar este plato: garbanzos con collejas. ¿Me acompañáis a la cocina?


  Lo primero que debemos hacer es quitar todas las hojas y tallos que están en malas condiciones. Posteriormente las lavaremos muy bien con agua del grifo para quitar restos de tierra, entre otros, que nos puedan estropear el plato. Realizamos varios lavados hasta que queden perfectamente limpias y las dejamos escurrir. En una cacerola de un tamaño adecuado a la cantidad de collejas que tenemos echamos agua, sal y la ponemos al fuego. Una vez que empieza a cocer añadimos las collejas.


 El agua, en ese momento, deja de cocer por la bajada de temperatura que estas transfieren al añadirlas. Pues bien, una vez que empieza el agua de nuevo a cocer contamos 5 minutos aproximadamente, removiéndolas de vez en cuando, y las sacamos. Las ponemos en un escurridor y dejamos que suelten todo el líquido.


  Pelamos 2 dientes de ajo, una cebolla y cortamos todo en trozos pequeños. Lo pochamos bien en una sartén a fuego medio-bajo con un chorrito de aceite de oliva y añadimos los garbanzos. Usaremos unos 400-500 gramos de garbanzos sobrantes del cocido, aunque, como hemos comentado anteriormente, podemos usar garbanzos ya cocidos de conserva. Removemos sin parar, para evitar que se adhieran en el culo de la sartén, y acto seguido añadimos las collejas. Mezclamos todo bien y, cuando veamos que ya está todo más o menos rehogado, añadimos una taza de salsa de tomate casera.

  Para saber cómo se hace una rica salsa de tomate casera, pincha en la imagen.


  En este caso es recomendable no añadir ninguna especia a la salsa porque nos camuflaría el sabor de la mezcla de ingredientes que hemos realizado. Salamos al gusto, removemos bien y listo. Esta preparación de garbanzos con collejas no os pasará desapercibida porque está… deliciosa!!!!







1 comentario :

  1. Vaya pinta! Y para los que tardan en digerir las legumbres añadir un poquito de cominos molidos.

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