domingo, 5 de marzo de 2017

TOTOPOS CASEROS ¿O NACHOS?


© El Platillo Comilón



INGREDIENTES:

  -  400 gr de harina de maíz amarillo
  - 100 gr de harina de trigo
  -  Una cucharada de mantequilla
  -  2 cucharaditas de sal
  -  350-400 ml de agua caliente
  -  Aceite de girasol para freír


*Para degustar:

  -  Pimentón dulce  o paprika al gusto (opcional)
  -  Salsa guacamole o cualquier otra (opcional)
  -  Sal en lascas (opcional)


ELABORACIÓN:

  “TOTOPO” es el nombre que se le da en México a los trocitos fritos, crujientes y de aspecto dorado de tortilla de maíz. Suelen tener forma triangular y tamaño variado ya que el corte realizado a la tortilla no siempre es igual. El nombre de esta comida tradicional proviene de la cultura prehispánica, concretamente de “totopochtli”, que en náhuatl significa dorar o tostar. Consiste en un aperitivo elaborado a base de tortillas de harina de maíz aplastadas y fritas en aceite vegetal, y acompañadas de una rica salsa de guacamole, o cualquier otra parecida, picante o no y con frijoles. Seguro que os suena el nombre de “nacho”, popularizado erróneamente por Estados Unidos.

  Pero… ¿cómo se dio origen a esta forma de llamarlo? Fue en la ciudad de Piedras Negras, Coahuila de Zaragoza, México, en un pequeño restaurante llamado El Moderno, también conocido como Club Victoria. Hasta allí llegaron, en el año 1943, un grupo de esposas de soldados norteamericanos después de una larga jornada de turismo y compras por la zona. 

  El restaurante estaba a punto de cerrar cuando entraron estas mujeres y el mesero no supo decirles que ya no le quedaba casi comida, por lo que optó por prepararles una ingeniosa receta con el poco género que tenía: totopos y queso, básicamente. Dicen que el chef José Evan Chío Lu, fue quien guió al mesero en la receta, que llevaba totopos, queso, jocoque y chiles jalapeños. Aquella creación maravilló tanto a estas mujeres que le preguntaron al mesero por su nombre. “Nacho”, fue la respuesta de Ignacio Anaya, pensando que se referían a su nombre y no al del plato. Por ello, la receta, inédita hasta entonces, adoptó, por confusión, el nombre de quien se las sirvió. ¿Curioso verdad?

  Hoy, desde la cocina de El Platillo Comilón vamos a elaborar unos riquísimos y sencillos totopos caseros. ¿Nos acompañas?

  En una fuente grande de cocina pondremos unos 400 gramos de harina de maíz amarillo, 100 gramos de harina de trigo, una cucharada de mantequilla y dos cucharaditas de sal. Mezclamos todo y añadimos poco a poco agua, más bien caliente, para formar así una pasta que amasaremos sin parar con ayuda de las manos bien limpias. No pararemos de hacerlo hasta conseguir que sea homogénea y deje de  pringar los dedos. Para ello necesitaremos en torno a los 350-400 mililitros de agua. Esto lo debemos ir viendo a medida que vamos amasando.

  Una vez hecha la masa, le damos forma de bola y dejamos reposar, al menos, media hora.



  Pasado el tiempo, sobre una superficie lisa y limpia ponemos un papel de horno y un trozo de masa sobre él.


  Cubrimos con un nuevo papel de horno y aplastamos primero un poco la masa con la mano y después con un rodillo hasta extenderla toda y dejarla muy muy fina.




  Retiramos el papel que cubre la masa y nos disponemos a dar forma a nuestros futuros totopos. Para ello, con ayuda de un cuchillo, hacemos cortes triangulares a la masa.



  Ponemos gran cantidad de aceite de girasol  a fuego medio-alto en una sartén grande. Una vez caliente, vamos echando los trocitos triangulares de masa que hemos obtenido, dejamos que se frían bien por ambos lados y retiramos a un plato cubierto con papel de cocina absorbente para eliminar el exceso de aceite. Esto lo haremos hasta acabar con el resto de masa.



  Para servir lo haremos con una rica salsa de guacamole casera, que en su día hicimos en la cocina de El Platillo Comilón, o con aquella salsa que más nos guste. Para saber cómo se hace una riquísima salsa guacamole, pincha en la imagen.


  Por encima, a la vez que los servimos, podemos espolvorear un poquito de pimentón dulce o paprika y sal en pequeñas lascas. El sabor que les da es…espectacular.








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