domingo, 19 de febrero de 2017

MACARRONES GRATINADOS CON BRÓCOLI EN SALSA DE QUESO GORGONZOLA (ISLANDIC BROCOLI GATTA)



© El Platillo Comilón


INGREDIENTES: (para 4 personas)


*Para la limpieza y cocción al vapor del brócoli:
  -  Una o dos cucharaditas de sal o un chorro de vinagre
  -  Una rama de brócoli de 500 gr de peso como mínimo
  -  Aproximadamente 1l de agua para la cocción al vapor

*Para la cocción y salteado posterior de los macarrones:
  -   2 cebollas de tamaño mediano-grande
  -   3 dientes de ajo
  -   2 hojas de laurel
  -   Agua
  -   Un chorrito de aceite de oliva
  -   1 cucharada de ajo molido
  -   1 cucharada perejil molido
  -   1 cucharadita de pimienta negra molida
  -   Sal

*Para la elaboración de la salsa de queso:
  -  Un trozo de queso gorgonzola (aunque podemos utilizar el que más nos guste, pero que sea de sabor fuerte).
  -  2 briks  de nata para cocinar de 200 ml cada uno

NOTA: hoy día, en el mercado, podemos encontrar una gran variedad de tipos de nata y de formatos, pero debemos tener clara la diferencia existente que hay entre aquella que se usa para cocinar y la que se usa para llevar a cabo la técnica de montar. En el primer caso, la cantidad de materia grasa que presenta es de un 20%, mientras que la utilizada para montar presenta un 30%. La elección de una nata u otra, dependerá de la receta que queramos hacer. Así mismo, las venden en briks de distintas cantidades, siendo el más pequeño de 200 mililitros.

*Para gratinar al horno:
  -  Queso rallado del que más nos guste para gratinar


ELABORACIÓN:


  El brócoli, conocido también como brécol, es una hortaliza estrechamente relacionada con la familia de la coliflor y las coles de Bruselas. Su aporte calórico es muy pequeño, apenas unas 34 calorías por cada 100 gramos, por lo que se recomienda en cualquier dieta. Son muchos los beneficios que aporta al organismo, pero es más conocido por sus propiedades anticancerígenas. Según un estudio del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, es considerado como uno de los vegetales con mayor potencial anticancerígeno. Sus altos niveles en antioxidantes ayudan y protegen a nuestro organismo frente a determinados tipos de cáncer como son el de mama, próstata, pulmón, colon y vejiga. A parte de esto, nos ayuda a  prevenir la aparición de enfermedades cardiovasculares, en la reducción de los niveles de colesterol y triglicéridos, etc.


  Son muchos sus beneficios, pero también presenta ciertas contraindicaciones como son las temidas flatulencias o la hinchazón abdominal debido a la gran cantidad de fibra insoluble que presenta, por lo que se recomienda un consumo moderado en aquellas personas que padezcan alteraciones gastrointestinales. Si esta hortaliza se comiese cruda, las demandas de yodo de nuestro organismo aumentarían pudiendo provocar algunas alteraciones en la glándula tiroides. Así mismo, según un estudio de la Universidad de Medicina de Ohio, Estados Unidos, su consumo no es recomendable en personas que tengan prescrito el uso de medicamentos anticoagulantes ya que, la vitamina K que presenta, puede interferir en el correcto funcionamiento de dicho medicamento.

  Teniendo en cuenta sus beneficios y su gran versatilidad en la cocina, hemos pensado en hacer una receta muy rica con esta hortaliza, ¿nos acompañas a la cocina del Sr. Comilón y vemos de qué se trata?

  Para la realización de cualquier plato que lleve el brócoli como ingrediente, debemos llevar a cabo una limpieza exhaustiva del mismo, para ello:

  • quitamos todas las hojas que pueda tener.
  • separamos las ramas adheridas al tronco central, dejando libres pequeños ramos o cogollos.
  • cubrimos de agua en un recipiente y añadimos una o dos cucharadas de sal para eliminar cualquier tipo de insecto que se encuentre alojado en las ramas. Lo dejamos así unos 10 minutos aproximadamente. También se puede utilizar un chorrito de vinagre para este fin. Pasado este tiempo, lo sacamos y enjuagamos bajo el agua del grifo quitándole los restos de sal.

  En nuestro caso la vamos a hacer al vapor. Para ello, la ponemos en la parte superior de una vaporera, colador de aluminio o red que acompaña como accesorio a una cacerola.


  En la parte inferior echamos aproximadamente un litro de agua, ponemos a fuego medio y tapamos. En unos 5-10 minutos lo tenemos blando. El tiempo dependerá también del grosor de los ramilletes. Reservamos.


  Por otro lado cocemos la pasta, para ello, ponemos en una cacerola una cucharada de sal, un chorrito de aceite de oliva, 2 hojas de laurel, una cebolla de tamaño mediano-grande partida por la mitad y 3 dientes de ajo pelados o sin pelar.


  Cuando el agua empiece a cocer echamos los macarrones, moviéndolos de vez en cuando, evitando así que se peguen. Normalmente en el envase pone el tiempo que se requiere para comerlo al dente. Si nos gustan más blandos, dejamos durante más tiempo del recomendado. Dejamos escurrir.

No obstante, si quieres saber cómo cocemos la pasta, pasa por mi sección: Técnicas de cocina.


  Ponemos la cebolla y los ajos, ahora sí, pelados,  en un mortero, o vaso de batidora y los machacamos o batimos todo y reservamos. De esta manera obtendremos una pasta muy sabrosa que usaremos para la elaboración del plato.



  Echamos un chorrito de aceite de oliva en una cacerola o sartén grande y salteamos los macarrones con una cucharada de sal de ajo, otra de perejil molido y una cucharadita de pimienta negra, al ser posible, recién molida porque aporta un sabor y aroma únicos. Reservamos.


  Picamos una cebolla en trozos muy pequeños, pochamos y echamos dos briks de nata líquida para cocinar de 200 mililitros cada uno de ellos junto con un trozo de queso gorgonzola. En nuestro caso hemos usado este tipo de queso por su fuerte sabor, con un toque incluso picante, pero siempre podéis utilizar aquel que más os guste. Eso sí, os recomendamos que sea de sabor fuerte.

  Dejamos cocer durante unos minutos para que se mezclen todos los ingredientes, añadimos la pasta de cebolla y ajos que habíamos machacado anteriormente y salamos al gusto. Removemos a fuego lento y añadimos los macarrones para que se empapen bien de esta salsa.

  En una bandeja o fuente de cocina apta para horno colocamos algunos cogollos de brócoli al vapor, seguidamente añadimos los macarrones junto con más cantidad de brócoli y les echamos por encima gran cantidad de queso rallado para gratinar.




  Lo metemos al horno hasta que la capa superior esté ligeramente tostada… y ¡listo para comer! Podemos acompañarlo con pan tostado al horno y untado con ajo y aceite de oliva. Seguro que repetís.


NOTA: en casa, esta receta la conocemos como “Islandic brocoli Gatta”, en recuerdo de un restaurante que visitamos en Reikiavik, Islandia, en el año 2011.






1 comentario :

  1. Increíbles, no os imagináis lo rico que está el brocoli en este plato, viva el Sr Comilon!!!

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