domingo, 29 de enero de 2017

¿CÓMO FREÍMOS UN HUEVO DE FORMA SENCILLA? ¿CÓMO EVITAMOS QUE NOS SALTE EL ACEITE MIENTRAS LE FREÍMOS?


© El Platillo Comilón


  Freír un huevo parece una tarea fácil, pero no lo es. El que quede en su punto óptimo requiere de cierta habilidad. En primer lugar, lo que debemos tener es una buena materia prima. Hoy día un huevo nos da toda la información sobre su procedencia con solo mirar una serie de códigos numéricos que se encuentran impresos en su cáscara.


Pero, ¿qué quieren decir? Pasa por mi sección: Técnicas de cocina y te lo explicamos.


  La misma importancia tiene el aceite que utilicemos para freírlo, siendo el de oliva la mejor opción para este fin.

  Como utensilios necesitamos una sartén antiadherente, no muy grande, una paleta plana o espumadera, un salero y un plato listo para servir. Teniendo esto preparado ¿nos ponemos manos a la obra? En la sartén ponemos unos dos dedos de aceite de oliva a fuego medio. La cantidad de aceite debe ser suficiente como para que el huevo flote y no se adhiera al fondo. Cuando esté muy caliente lo cascamos y vertemos su contenido sobre el aceite, con cuidado de no romper la yema y evitando que caiga de golpe y nos salte.

  Lo podemos cascar en el borde de la propia sartén, de un plato, de una taza, etc. Si lo vemos muy complicado podemos verter su contenido en un plato hondo para, posteriormente, volcarlo en el aceite y así cerciorarnos de que no está roto ni tiene restos de cáscara. Una vez ya en el aceite, podemos ver cómo la clara empieza a formar burbujas, que si explotan, nos saltará. Es debido a la cantidad de agua que posee, pero existe un método por el cual esto quedará en el olvido más absoluto. Si antes de echar el huevo en el aceite, echamos una pizca de harina, verás como no salta.

  Salamos y con ayuda de la espumadera rociamos aceite sobre toda su superficie para blanquear la yema. Esto lo debemos hacer rápidamente antes de que la yema quede sólida. A medida que se va friendo veremos cómo los bordes de la clara van adquiriendo un tono tostado, es lo que se denomina como “puntilla”. Lo sacamos de la sartén y listo para comer. Podemos comerlo así, con puntilla,  pero si no nos gusta tan hecho lo sacamos antes.


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