domingo, 11 de diciembre de 2016

BIZCOCHO DE BONIATO RELLENO DE MERMELADA DE FRESA



© El Platillo Comilón


INGREDIENTES:

   -  160 gr de azúcar
   -  300 gr de boniato asado 
    (aproximadamente 2 boniatos de tamaño medio)
   -  4 huevos
   -  Una cucharadita de canela molida
   -  Un sobre de levadura química en polvo
   -  Media cucharadita de jengibre molido
   -  2 cucharaditas de azúcar vainillada
   -  100 ml de leche (aproximadamente medio vaso)
   -  280 gr de harina (aproximadamente 2 vasos llenos)
   -  Mermelada de fresa casera para rellenar
   -  Azúcar glas para espolvorear por la superficie



ELABORACIÓN:

  La variedad de ingredientes utilizados en la elaboración de los bizcochos es tan grande, que podemos probar cientos de tipos dando lugar a una mezcla de sabor y aromas inimaginables. Hoy nos hemos decidido a hacer un bizcocho de boniato, relleno a su vez, con mermelada de fresa casera. Este es uno de los tubérculos protagonistas del otoño y, por eso, antes de que esta estación acabe, queremos rendirle un gran homenaje. ¿Estáis preparados para acompañarnos a la cocina?


  En primer lugar lo que vamos a preparar son los boniatos asados. Para ello, debemos lavarlos bajo el agua del grifo frotando y quitando los posibles restos de tierra que puedan tener. Para la elaboración de un bizcocho de unas 10-12 porciones generosas vamos a usar unos 300 gramos de boniatos asados (aproximadamente 2 unidades de tamaño medio). Una vez lavados, los secamos y los disponemos sobre un papel apto para hornear sobre la bandeja del horno y los ponemos a 180ºC durante unos 40-45 minutos aproximadamente. A medida que se van asando, podemos ver cómo la piel se hincha por el efecto del calor.



  Para comprobar si están bien asados, los pinchamos con la punta de un cuchillo o de un tenedor. Si no existe resistencia alguna al introducirlo, es que está asado. Si por el contrario, nos costase pincharlo, deberemos asarlos durante más tiempo. Los sacamos del horno y nos disponemos a quitarles la piel con cuidado de no quemarnos. Los troceamos y reservamos.



  En una fuente honda de cocina ponemos 160 gramos de azúcar, añadimos los trozos de boniato y mezclamos hasta que estos queden completamente cubiertos. Añadimos 4 huevos y batimos bien. Si vemos que los trozos de boniato quedan muy grandes, lo trituraremos para dejar la masa fina y evitando así, que el bizcocho tenga “tropezones”. A esta mezcla le añadimos una cucharadita de canela molida, media de jengibre también molido, 2 de azúcar vainillada y casi medio vaso de leche (unos 100 mililitros). Esta puede ser entera o semidesnatada, pero si la ponemos desnatada, que también se puede, el sabor y la textura serán más insulsos.


  Mezclamos y añadimos 280 gramos de harina y un sobre de levadura química en polvo, aproximadamente 16-17 gramos. Esto hay que mezclarlo muy bien para que la masa quede lo más homogénea posible y a la hora de hornear este suba por todos los lados por igual.




  Untamos de mantequilla el molde y sobre ella espolvoreamos harina para evitar que el bizcocho, al hornearlo, se adhiera a las paredes de este. Lo metemos al horno, precalentado a 180ºC, y lo dejamos alrededor de 30-40 minutos. Si vemos que se tuesta mucho por la superficie, bajamos la temperatura.


  Evitar abrir la puerta del horno hasta que el bizcocho no haya subido más o menos del todo, porque de lo contrario, puede hundirse. Una vez hecho, lo sacamos, lo desmoldamos sobre un plato de superficie lisa y nos disponemos a cortarlo para rellenarlo de mermelada.


  En nuestro caso lo vamos a rellenar, en caliente, de mermelada de fresa totalmente casera. Para saber cómo elaboramos esta mermelada, pincha AQUÍ o en la imagen.


  Con ayuda de un cuchillo grande y de hoja lisa, cortamos el bizcocho por la mitad, con cuidado de que no se nos rompa, y untamos gran cantidad de mermelada de fresa por donde hemos practicado los cortes.



  Unimos las dos partes del bizcocho y espolvoreamos por toda su superficie azúcar glas. Si queremos que el bizcocho no pierda su esponjosidad, antes de que se enfríe, lo taparemos completamente con papel de aluminio manteniéndolo así hasta que queramos comer un trozo.


NOTA: cada vez que destapemos el bizcocho para comer un trocito, os recomendamos taparlo bien para evitar que se endurezca y reseque.

  De la misma forma, podemos hacer magdalenas o bizcochitos pequeños con distintas formas. Para ello utilizamos, o bien moldes de silicona apta para hornear, o el típico envoltorio de papel de las magdalenas de toda la vida. Para rellenarlas de mermelada de fresa, basta con utilizar una jeringa no muy grande, sin aguja. Absorbemos con ayuda del émbolo la cantidad de mermelada que queramos y la pinchamos sobre la superficie de nuestro pequeño dulce hasta quedar relleno. ¡Fácil y original! ¿verdad?






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