domingo, 28 de agosto de 2016

TATIANA SHKONDINA Y LA EXQUISITA PERSISTENCIA DE LA MEMORIA


La persistencia de la memoria, obra de Salvador Dalí (1931)
reinterpretada por Tatiana Shkondina


La persistencia de la memoria, obra de Salvador Dalí (1931)

  Anteriormente, en nuestra sección conocida como el MenúCultural, hemos mostrado varios artistas, desde escultores a fotógrafos, que trabajan con la comida y parece que trabajar con el alimento, puede ser ya una fuente agotada de inspiración, pero no. En esta ocasión, encontramos a una fotógrafa ¿o más bien deberíamos definirla como “estilista de alimentos”? Una artista que trabaja con la “comida” recreando obras de arte de su gusto personal. 



Os hablamos de la fotógrafa rusa, Tatiana Shkondina, que se deleita reinterpretando obras de arte conocidísimas elaboradas con alimentos, especialmente seleccionados, teniendo en cuanta varios factores, de entre los que cabe destacar el lugar de nacimiento de la propia artista. Así surgen sus maravillosas composiciones artísticas de color como son la “Persistencia de la memoria” de Salvador Dalí, “La noche estrellada “o “Los girasoles” de Vincent Van Gogh, “El árbol de la vida” de Klimt, entre muchas otras.


  Su obra, principalmente de carácter efímero, presenta una fecha de caducidad inminente al utilizar siempre productos frescos, del momento y que no reciben ningún tipo de tratamiento para su conservación. Bien es cierto, que queda documentada a través de sus grandiosas fotografías.

Los girasoles, obra de Vincent Van Gogh (1888)
reinterpretada por Tatiana Shkondina


La noche estrellada, obra de Vincent Van Gogh (1889)
reinterpretada por Tatiana Shkondina

El hijo del hombre, obra de René Magritte (1964)
reinterpretada por Tatiana Shkondina

Árbol de la vida, obra de Gustav Klimt (1909)
reinterpretada por Tatiana Shkondina

Composición con rojo, amarillo y azul, obra de Piet Mondrian (1930)
reinterpretada por Tatiana Shkondina


  En este caso, haremos una pequeña parada, con permiso del resto de pintores, en la obra que Salvador Dalí  pintó en el año 1931, la Persistencia de la memoria, para conocer algunos datos importantes. Esta pintura, conocida también como “Relojes blandos”, forma parte de la corriente artística surrealista. Llama la atención el paisaje y el detallismo con el que Dalí nos muestra los objetos. Los relojes derretidos, el reloj de bolsillo, cerrado sobre una especie de mesa, más el reloj del árbol, nos hablan de cómo la memoria se diluye y se ablanda con el paso del tiempo. Grandes metáforas para grandes obras.

  








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