domingo, 14 de febrero de 2016

ENSALADA DE ESPINACAS, FRUTAS, POLLO, ANACARDOS Y SEMILLAS



© El Platillo Comilón

 


INGREDIENTES: (para 4 personas)

- Un manojo de espinacas frescas o una bolsa de hojas ya preparadas
- 3-4 filetes finos de tamaño mediano de pechuga de pollo
- Medio limón
- Una manzana Golden
- Un puñado de frambuesas rojas
- Un puñado de anacardos salados
- Una cucharada de semillas de sésamo
- Media cucharada de semillas de amapola
- Unos 6 taquitos de queso de cabra en aceite para hacerlos lascas
- Aceite de oliva
- Vinagre balsámico de Módena
- Sal




ELABORACIÓN:

  Las ensaladas nos dejan un amplio margen de maniobra pudiendo mezclar alimentos de muchos tipos, sabores, colores, aromas, etc. haciendo de estas un plato frío, templado o caliente muy sugerente. Si nos acompañas a la cocina aprenderás a elaborar una llena de sabor y color de la mano del Sr. Comilón, ¿vienes?

  Para elaborar esta ensalada vamos a utilizar espinacas frescas, bien procedentes de un manojo, o de una bolsa de hojas ya preparadas. Sean como sean, debemos evitar que las hojas estén mustias y amarillentas. A pesar de que las hojas de espinacas que venden en bolsa nos indican que vienen lavadas, no está de más darles un lavado. Escurrimos y las ponemos en una ensaladera grande y honda.

  Por otro lado, hacemos en una sartén con un chorrito de aceite de oliva 3-4 filetes de tamaño mediano de pechuga de pollo. Quitamos las posibles hebras, grasa o sangre que puedan tener y lavamos. Secamos bien, salamos y las hacemos. Cuando estén medio hechas las podemos echar un chorrito de zumo de limón para darlas un toque cítrico muy bueno. El punto de cocinado de la carne dependerá del gusto de cada uno. En nuestro caso la hemos hecho bastante. Cortamos las pechugas en trocitos pequeños o en tiras y las echamos en la ensaladera. Añadimos también unos taquitos o lascas de queso de cabra en aceite, o de cualquier otro que más nos guste. Lo ideal sería que este fuese fuerte para contrastar sabores.

  Esto lo vamos a complementar con frutos secos, fruta y semillas. Como fruto seco hemos optado por el anacardo, pero podéis hacerla con nueces, pipas de calabaza, etc. lo que más os guste. Con un puñado basta.


  El anacardo, conocido también como nuez de la India, marañón o cajú es considerado un fruto seco muy nutritivo y cardiosaludable gracias al poder regulador que tiene sobre los niveles de colesterol alto. Procede de un árbol de hoja perenne también conocido como cajú, procedente de Brasil, Bolivia, Colombia, Perú, Venezuela y Ecuador por lo que es considerado un fruto seco tropical.



  Este árbol presenta una característica que le distingue del resto y es que el fruto fresco, o pseudofruto, se produce a la vez que el seco. El pseudofruto cuelga directamente de una de las ramas del árbol y suele tener un color rojo, anaranjado o amarillento muy llamativo y de gran tamaño.



  Sirve para hacer mermeladas, zumos o compotas, pero suele ser poco comercializado a diferencia del fruto seco. Este último se encuentra en el interior de una especie de cápsula hermética, adherida a la parte final del pseudofruto, que debe pelarse para evitar que el aceite tóxico del que está compuesta lo altere. Una vez extraído el anacardo o fruto seco, se tuesta y listo para comer. No se puede comer crudo.

  Eso sí, a pesar de que es muy sano, su alto contenido calórico le hace ser el enemigo de las dietas. Pero comiéndolo con moderación no pasa absolutamente nada.



La fruta con la que vamos a complementar esta ensalada será una manzana Golden y un puñado de frambuesas rojas.

Lavamos bien, en el caso de la manzana, la secamos con ayuda de un paño limpio, ya que la dejaremos con la piel, y, en el de las frambuesas rojas, las dejamos escurrir.


Troceamos la manzana en gajos, por ejemplo con ayuda de un cortador de manzanas o descorazonador, y los disponemos de pie alrededor de la ensaladera, cubriendo una parte entre las espinacas y el resto al aire.


  Para que la manzana no oscurezca por la oxidación en contacto con el aire, podemos frotar medio limón por toda su pulpa, evitando así que esto ocurra.

  Echamos las frambuesas rojas y por último una cucharada de semillas de sésamo y media de amapola. Para obtener un mayor sabor las podemos tostar en una sartén durante 1-2 minutos a fuego bajo. Mezclamos todo y nos disponemos a aliñar con sal, vinagre balsámico de Módena y aceite de oliva.


  ¿Qué me decís? ¿Os gusta la mezcla de sabor y texturas?





2 comentarios :

  1. ¡Riquísima! La verdad que tiene una mezcla de sabores.... buenísima !!!

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  2. Irene González Chocano28 de febrero de 2016, 20:29

    ¡Qué buena pinta!

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