domingo, 7 de febrero de 2016

¿DE DÓNDE VIENE LA TORTILLA DE PATATAS? HISTORIA DE LA MEJOR TORTILLA DE PATATAS DEL MUNDO



© El Platillo Comilón


  Una tortilla de patatas no la sabe hacer cualquiera. Parece una cosa sencilla, pero es todo lo contrario, ya que hay que tener en cuenta muchos factores para que el resultado final sea óptimo. Este plato, típicamente español, tiene muchísimas variantes, tantas como el número de personas que las elaboran. Podemos encontrarlas con o sin cebolla, pimiento verde, chorizo, picadillo, con el huevo poco o muy cuajado, con más patata que huevo, o al revés, gruesa o fina, con la patata más frita que cocida en el mismo aceite, rellena, deconstruida… etc. Como se suele decir… para gustos, colores. En lo que sí existe coincidencia es en su sabor, aroma y textura, haciendo de ella un bocado inigualable.

  Existen ciertas discrepancias con respecto al origen de la misma, y aquí, en la cocina de El Platillo Comilón, os vamos a contar dos versiones históricas.

  Una de ellas nos lleva a las Crónicas de Indias. Las tortillas elaboradas con huevos se conocen aproximadamente desde el año 1519, tanto por los aztecas como por los conquistadores españoles. Pero por entonces estas no eran elaboradas con patatas, ya que este tubérculo fue introducido en Europa alrededor del año 1537 gracias a Francisco Pizarro González, explorador y conquistador del imperio Inca. 

Francisco Pizarro González

  En aquella época estaba muy mal considerada, se les daba de comer a los animales domésticos y de cría ya que existía la creencia de que todo alimento proveniente de la tierra era venenoso para el consumo humano. Esto produjo un retraso, de al menos unos 200 años, en ser consumida y considerada apta como ingrediente en la mesa. Pero… ¿cuándo se llevó a cabo por primera vez la mezcla del huevo con las patatas dando lugar a la tortilla que hoy día conocemos?


  Existe un documento histórico de 1817, dirigido a las Cortes de Navarra, en el que se relataba cómo los habitantes de Pamplona consumían dos o tres huevos en tortilla. He aquí la cita literal:

  «...dos o tres huevos en tortilla para cinco o seis, porque nuestras mujeres la saben hacer grande y gorda con pocos huevos mezclando patatas, atapurres de pan u otra cosa...».

  Según cuenta la leyenda, fue una campesina que habitaba en los bosques de Navarra la que inventó este manjar. Cierto día, recibió la visita del general carlista Tomás de Zumalacárregui pidiéndole algo que llevarse a la boca. 

Tomás de Zumalacárregui 

  Esta, con lo único que tenía para servirle, huevos y patatas, hizo una mezcla dando como resultado una tortilla con la que sorprendió sobremanera al general, que la popularizó tiempo después entre sus tropas, debido a la sencillez de la misma, al escaso gasto económico que suponía su elaboración y al alto poder nutritivo que ofrecía.

Sin embargo, nos topamos con otra versión que trastoca la historia anterior. Según el libro: “La patata en España. Historia y Agroecología del Tubérculo Andino”, del científico del CSIC, Javier López Linaje, la tortilla de patatas tiene su origen en Villanueva de la Serena (Badajoz, España) durante el siglo XVIII, alrededor de 20 años antes de la leyenda citada anteriormente. Este atribuye la invención de la tortilla de patatas a Joseph de Tena Godoy y al marqués de Robledo.

Sea como fuere, el caso es que, hoy día, podemos disfrutar de este alimento, cuya variedad se acopla a multitud de gustos y paladares, sin pasar de moda con los años.

  Una de las mejores tortillas de patatas, por no decir la mejor, que jamás haya probado era la que hacía mi abuela materna Agustina Berlinches (29 Junio 1927– 24 Enero 2016). ¡Menuda maña se daba! ¡Y lo mejor de todo es que nunca hacía pereza! En mi pueblo, Torres de la Alameda (Madrid, España) existe, desde que tengo uso de razón, la festividad de “las tortillas”. Consiste en salir ese día al campo con la familia y amigos para disfrutar comiendo, jugando, riendo…

Mi abuela Agustina Berlinches explicando cómo hacer una tortilla de patatas
VÍDEO EN ESPAÑOL

  Este día nuestras abuelas y madres son las encargadas de prepararnos una tortilla de patatas. Compran un pan candeal especial, con forma redonda e individual, que las panaderías del lugar venden para esta ocasión, nos dan castañas pilongas e higos chumbos secos, dulces de chocolate, bolsas de aperitivos salados, zumos y fruta, generalmente una naranja. Hoy día ya no se hace, pero era tradición hacer rodar, al ser posible cuesta abajo, la naranja por el lugar donde se acampaba. ¡Qué cosas! Pero... ¿y lo bien que nos lo pasábamos? Hará como unos 20-25 años, cuando yo, por aquellos entonces cursaba la E.G.B. (Educación general Básica), que terminábamos el día disfrutando de una película para adolescentes proyectada en el centro cívico del pueblo. Creo recordar que un año pusieron “Los Cazafantasmas”, otro “Los Goonies” y así muchas más que vosotros/as seguro conocéis bien.

  Volviendo a la tortilla de patatas de mi abuela… tenía su propia técnica para elaborarla: poco cuajada para aquellos de la familia que no les gustaba muy hecha o al revés, con y sin cebolla y, a su vez,  con o sin chorizo. Daba gusto entrar a su casa cuando estaba friendo las patatas. Aún recuerdo cómo el aroma del aceite de oliva limpio, mezclado con el retostado de las patatas, se colaba por mis fosas nasales indicándole a mi cabeza lo que me iba a encontrar en la cocina. Siempre freía patatas de más, las dejaba en una fuente de cocina de porcelana y yo picaba sin que me viese, pero sí que me veía. Otra cosa  es que se quisiera hacer la entendida. Le gustaba verme disfrutar cuando las comía y ya, cuando llevaba un buen rato comiendo, me decía: “para ya que voy a tener que hacer más y no tengo”.

  Me acuerdo que en algunas ocasiones me abría el pico de un chusco de pan, quitaba la miga y me lo llenaba de patatas para tortilla. Ella las llamaba “patatas de pelotón”. Y eso era para mí como soñar despierto. Era como comer un pan preñado, pero en este caso de patatas fritas. Freía la patata, con bastante cantidad de aceite de oliva, en una sartén antiquísima de hierro y de gran tamaño. Imaginaos si era grande la sartén, que se apoyaba el mango en su hombro izquierdo, sujetándolo a la vez con la mano, mientras que con la derecha las movía con ayuda de una paleta de cocina. A medida que las iba friendo, se iban como recociendo en el mismo aceite y, a su vez, las iba partiendo para hacerlas más pequeñas. ¡Mmmm, las saboreo solo de pensarlo!

  Siempre que me quedaba a comer en su casa me agasajaba con una buena tortilla de patatas, algunas veces con chorizo, un buen pan y, sobre todo, con su presencia. Era una mujer que se hacía querer, buena y dadivosa con todos los que la conocían y que SIEMPRE, SIEMPRE andará en mi corazón y entre mis fogones.

  Un día, intentaré reproducir para El Platillo Comilón la tortilla de patatas con la que tanto disfrutó verme comer, con sus trucos, con sus matices…etc. ¡A ver si me sale! Menos mal que mi madre ha cogido el testigo y puedo seguir disfrutando, en cierto modo, de esa sensación que me ha producido desde mi infancia hasta hace unos pocos días.





17 comentarios :

  1. Ummmmn que tortilla rica debía comerse en esa casa! De todos modos, ya se pueden hacer buenas tortillas con esas tradiciones!!!
    Y que entrañable tu abuela Agustina, es un bonito homenaje.
    Un abrazo grande Sr. Comilón!!!!!

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    1. Gracias Irene por seguir ahí. Un beso muy fuerte

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  2. ¡Qué bonito homenaje! Me encanta. Siempre la tendremos en nuestro recuerdo.

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  3. Irene Gónzalez Chocano7 de febrero de 2016, 21:50

    Esta entrada se merece una lectura especial!!! Con todo el corazón!

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  4. ¡Qué buenas las hacia! para todos los gustos. A mi me salen igual que a ella, pero las de ella eran especiales. La última vez que las hizo fueron 14 , yo con ella en la cocina , madreeeee qué añoranza

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  5. Doy fe. Recuerdo cuando alguna vez hacía tortillas para tu cumple. Estaban riquisimas.
    El video es precioso David.

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  6. La mejor tortilla de patatas sin ninguna duda!

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  7. Jolín, que puedo añadir yo... especial en todo lo que hacía y muy sabia. Hermano, qué gran homenaje... Qué bonito y emotivo. Cada día me sorprendes más... las tortillas eran buenisimas, cierto es que nuestra madre las hace muy parecidas.

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  8. Qué bonito eso que has dicho , las mejores tortillas del mundo: las de la abuela. Qué apaña se ponía ella para hacerlas.

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  9. Guillermo de la Torre7 de febrero de 2016, 23:47

    Desde luego,
    No se me ocurrirá que desde tu página le hicieras este homenaje a tu abuela, que veo que recientemente ha dejado de estar con vosotros.
    Aunque va a estar presente en todas y cada una de las tortillas que hagas.
    Siento lo de tu abuela.
    No tardes en detallar la receta, estamos todos deseosos de hacer honor a tu abuela.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Muchísimas gracias por vuestras palabras y apoyo. Un abrazo

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  10. Qué receta más emotiva Sr. Comilón!! Cuando se está tan unido con una persona, no hay nada más bonito que hacerle presente con sus vivencias, tradiciones, costumbres y recuerdos, de esa manera siempre estará junto a tí. Seguro que ella está muy orgullosa de lo que haces y lo que eres, y allí donde esté (que seguro que está a tu lado), le habrá encantado este precioso homenaje que le has dedicado.

    Para mí, sin duda, ésta es y será la mejor receta del Platillo Comilón, primero porque la tortilla de patatas me vuelve loca, y segundo, por lo que representa. ENHORABUENA!!!

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  11. Lo haces genial!!! El homenaje....sin comentarios.......
    Gracias por tus recetas!!!!

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  12. Enhorabuena David, está genial y el homenaje sin palabras.
    Gracias x tus recetas

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  13. Sin duda la mejor tortilla que he llegado a probar. ¡Qué video más bonito! Un buen recuerdo.

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  14. Almudena Albares Vadillo11 de febrero de 2016, 18:37

    El mejor homenaje que le puedes hacer.

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Estaré encantado de saber tu opinión