domingo, 18 de octubre de 2015

YEMAS DE SANTA TERESA



© El Platillo Comilón



INGREDIENTES (para unas 22 unidades)

  -  12 yemas de huevo
  -  13 cucharadas de azúcar (200 gr aproximadamente)
  -  100 ml de agua (menos de medio vaso)
  -  Una ramita de canela
  -  La piel de un limón no muy grande
  -  Azúcar glas para rebozar las yemas una vez hechas



* Para presentar las yemas:

  -  Moldes o cápsulas pequeñas de magdalenas



ELABORACIÓN:

  En este año, 2015, se celebra el 5º centenario del fallecimiento de Teresa de Cepeda Ahumada, más conocida como Santa Teresa de Jesús o Santa Teresa de Ávila, concretamente el 15 de Octubre, día en el que se le dio sepultura. Murió el 4 de octubre de 1582, a los 67 años de edad, y fue enterrada al día siguiente, ya 15 de octubre, pero… ¿por qué esta diferencia de tiempo entre esos dos días?. El Papa vigente por entonces añadió 10 días más al calendario existente por un error que se venía arrastrando con el paso de los años y que se planteó reparar. Es por eso que el día 5 de octubre pasó a ser el día 15.

Retrato de Santa Teresa a los 61 años de edad, 
realizado por fray Juan de la Miseria (1576)

  Esta figura religiosa fue, es y seguirá siendo el centro de muchísimas especulaciones por lo mística que era. Llegó a ser beatificada y Canonizada en el siglo XVII, así como nombrada Doctora de la Iglesia Católica en el año 1970.

  Nació el 28 de marzo de 1515 en Ávila y contaba con tan solo 21 años de edad cuando comenzó su trepidante andadura religiosa. Durante este tiempo reformó de forma inaudita la orden religiosa del Carmelo y fundó muchos conventos por toda España además de escribir su propia biografía y relatos varios. ¿Habéis oído hablar alguna vez sobre el “éxtasis  o la transverberación de Santa Teresa”?

"El Éxtasis de Santa Teresa" o "La Transverberación de Santa Teresa"
Obra de Gian Lorenzo Bernini (1647-1652)
Iglesia de Santa María de la Victoria (Roma)
Foto del Sr. Comilón

 Este es el momento en el que un ángel se le aparece para  darle el mensaje de Dios. Muchos la consideran la patrona de los cocineros por sus palabras: "Cuando la obediencia os trajere empleadas en cosas exteriores, entended, que si es en la cocina, entre los pucheros anda el Señor". Hoy en día transciende lo bien que se le daba cocinar para el resto de hermanas de la orden religiosa a la que pertenecía.

  Son muchos los mitos que circulan alrededor de esta santa católica y que podéis descubrir en infinidad de biografías que se han escrito sobre ella, pero el que nos trae hoy aquí, es el postre que lleva su nombre: “yemas de Santa Teresa”, también conocidas como yemas de Ávila. ¿Nos acompañas a la cocina a elaborar este dulce divino?

  Para la elaboración de este dulce necesitamos 12 yemas de huevo.

¿Cómo separamos las yemas de huevo de la clara?
Sígueme en mi sección: Técnicas de cocina.

  Reservamos en un bol o fuente de cocina honda.

  Por otro lado, en un cazo de cocina, echamos 13-14 cucharadas rasas de azúcar (200 gramos aproximadamente), 100 mililitros de agua (menos de medio vaso), una ramita de canela y la piel lavada de un limón no muy grande. Debemos evitar cortar la parte blanca que hay debajo de la piel del limón porque amarga bastante. Ponemos a fuego medio y removemos sin parar.


  Una vez que empiece a cocer, lo dejamos unos 5 minutos aproximadamente, tiempo suficiente como para que la textura esté a punto de hebra, es decir, un paso intermedio entre líquido y sólido. Llegado este punto, lo dejamos reposar, templar y/o enfriar fuera del fuego, bien tapado, para que adquiera mayor aroma y sabor a canela y ese toque cítrico que aporta la piel del limón. Si lo dejamos durante mucho tiempo corremos el riesgo de que solidifique demasiado llegando a ser inmanejable. 


  En un cazo de cocina limpio y fuera del fuego ponemos las yemas, perfectamente coladas, para quitar las hebras que las recubre. No hace falta que la batamos porque al colarlas ya se han unificado.


  Añadimos poco a poco el almíbar que habíamos reservado, esta vez sin la ramita de canela ni la piel del limón removiendo y mezclando bien ambos productos evitando que el huevo se cuaje. Si dejamos las yemas mucho tiempo sin usar corremos el riesgo de que se coagulen.

  Una vez mezclado todo, lo ponemos de nuevo a fuego medio sin parar de remover, viendo cómo se espesa a medida que pasa el tiempo. ¿Cuándo debemos retirarlo? cuando el punto de espesor sea tal que parezca que se despega de las paredes del propio cazo. Dejamos enfriar y lo metemos bien tapado en el frigorífico durante dos horas.


  Pasado ese tiempo nos disponemos a hacer las famosas bolitas que dan forma a este postre tan conocido en España, y más concretamente en Ávila.

  Para ello tenemos que hacernos con unos moldes o cápsulas pequeñas de magdalenas donde meteremos cada una de las yemas. Para hacerlas debemos tener un plato con azúcar glas para rebozar y las manos bien limpias para manipular la masa.


  Nos espolvoreamos azúcar glas por las manos y cogemos un trozo de masa dándole forma esférica, como si de una yema de huevo cocido se tratase. Una vez obtenida esa forma la metemos en un molde pequeño de magdalenas y listo. Haremos esto hasta acabar la masa. Debemos tener en cuenta el tamaño, no por hacerlas muy grandes están mejor. Deben tener un tamaño pequeño, de bocado.


Sencillas, dulces y deliciosas ¿verdad? ¡Espero que las disfrutéis!









2 comentarios :

  1. Que trabajo tan bonito y tan bien hecho. Eso no puede estar malo. Saludos.

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  2. Muchas gracias Miki, veo que eres un fiel seguidor del Sr. Comilón, cosa que nos alegra gratamente.

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