domingo, 22 de febrero de 2015

PIÑA Y NARANJAS… ¿EN UN BODEGÓN?


A Still Life with Pineapple, Oranges, and Nuts
John F. Francis (1866)

  Estamos acostumbrados a ver bodegones con otra serie de alimentos distintos a los que hoy os presentamos. La verdad que, el mundo del bodegón, no suele ser un género pictórico apasionante si lo comparamos con la mitología, los retratos o los cuadros de historia. Sin embargo, los bodegones, dan para mucho y tienen diversas versiones e interpretaciones. En esta ocasión el protagonista es John F. Francis (1808-1886), pintor estadounidense que tuvo una amplia trayectoria durante el siglo XIX.

  Podemos decir que, más allá de la naturaleza y su entorno, no tuvo maestro alguno, era lo que conocemos actualmente como un autodidacta. Se dedicó al retrato, aunque tuvo especial interés en representar la naturaleza muerta con mucho detalle, como es habitual en este tipo de obras. J. F. Francis, protagonista de este Menú Cultural de hoy, no es un pintor europeo, como normalmente son la mayoría de los que conocemos, sino que era norteamericano y gracias a sus obras podemos contrastar el arte que se venía haciendo en España o Francia durante esos años. Eugenio Lucas Velázquez nos puede servir para comparar la obra de J. F. Francis que hoy nos ocupa, con la piña y las naranjas como protagonistas.

Eugenio Lucas Velázquez, Bodegón, 1849, Museo Nacional del Prado

  El bodegón de Lucas Velázquez lo podemos resumir en una acumulación de frutas, llegando al conocido como “horror vacui” en la pintura, ya que toda la composición está cubierta por uvas, peras, manzanas, una sandia en la parte central, etc. Es una pintura más decorativa y no tanto un estudio más natural. Apreciamos que el bodegón español en el siglo XIX va cambiando hacia otro estilo más banal y ornamental. Si nos fijamos en nuestro pintor americano, el bodegón se presenta más clasicista e inspirado en los bodegones del siglo XVII, sobrio y conciso, con una piña como “objeto” principal, resultando un tanto curioso. Su pintura no cambió con el paso del tiempo y siguió fiel al detallismo, los contrastes de luz, la presencia de frutas y postres para sus obras como detalles, etc. Podemos ver junto a la piña y las naranjas varios frutos secos, entre los que cabe destacar las nueces, pintadas con sumo lujo de detalle.

  En el bodegón hay para todos los gustos, además podemos hacer comparaciones y semejanzas entre diferentes países, estilos y pintores. Existe mucha variedad, tanta como la que encontramos en las recetas del Señor Comilón.






1 comentario :

  1. Muy interesante como siempre para los seguidores del blog. Saludos a todos.

    ResponderEliminar

Estaré encantado de saber tu opinión