domingo, 7 de diciembre de 2014

CAPARRONES O FABINES DE MANDILÍN ESTOFADOS


© El Platillo Comilón



INGREDIENTES: (PARA 4 PERSONAS)

   -  ½ kilo de caparrones o fabines de mandilín
   -  Una cebolla y media
   -  Un pimiento verde de los finos de tamaño grande
   -  Un pimiento rojo
   -  2 zanahorias
   -  Un tomate
   -  3-4 dientes de ajo
   -  Una hoja de laurel
   -  2 cucharitas de pimentón dulce
   -  Una pizca de pimentón picante
   -  Aceite de oliva
   -  Sal


*acompañamiento de los fabines de mandilín (opcional):

   -  Un repollo pequeño
   -  2 dientes de ajo
   -  2-3 cucharaditas de pimentón dulce
   -  Aceite de oliva
   -  Sal
   -  4 huevos


ELABORACIÓN:

  Las alubias caparrón, también denominadas como faba o fabines de mandilín o alubias del obispo, son de un color, forma y tamaño muy peculiares. Su color entre rojizo y morado se entremezcla con una mancha de color blanco. Reciben este nombre por la similitud de esta mancha de color a un mandil. Su forma redondeada no nos hace pensar que estemos ante una alubia y su sabor, diferente al del resto de alubias que comúnmente conocemos, las hace especiales.



  Hoy, en El Platillo Comilón, vamos a preparar unos fabines de mandilín ricos y con sabor ¿nos acompañas a la cocina?

  La víspera a la elaboración del plato ponemos en agua medio kilo aproximadamente de fabines en una fuente de cocina de gran tamaño. Previamente los lavamos con agua del grifo, cambiando el agua varias veces hasta que esta salga limpia. Los dejaremos en remojo mínimo de 12 a 16 horas.



  Al día siguiente, día de la elaboración del plato, podemos ver cómo el agua donde se encuentran los fabines está teñida de un color rojizo.



  En una cacerola de gran tamaño echamos un chorrito de aceite de oliva y sofreímos una cebolla pelada entera o troceada en cuartos, 3-4 dientes de ajo limpios sin quitar la cáscara, 2 zanahorias peladas y troceadas, un pimiento verde de los finos y uno rojo (nos reservamos un trocito de cada uno de ellos para hacer el sofrito final).

  Escurrimos el agua de los fabines y los añadimos en la cacerola junto con la suficiente cantidad de agua como para cubrirlos. Agregamos una hoja de laurel, un tomate lavado entero y salamos. Ponemos a fuego medio y llevamos a ebullición, momento en el que asustaremos los fabines 2 o 3 veces.



  Si quieres saber cómo se asustan las judías o alubias y para qué se hace, pasa por mi sección: Técnicas de cocina.


  Si lo hacemos en una cacerola a fuego medio-bajo lo dejamos cocer durante 1:30- 2 horas. Si lo hacemos en olla rápida o a presión unos 30 minutos aproximadamente. 

NOTA: estos tiempos son estimados y dependerán del tipo de cacerola u olla a presión y del tipo de agua del lugar donde vivimos, es decir, si es dura o blanda dependiendo de la cantidad de cal que contiene.

  La verdura que hemos añadido tarda muy poco tiempo en cocerse, mucho menos que los fabines, por ello podemos hacer dos cosas: o bien la podemos retirar de la cacerola una vez cocida y reservamos, o bien dejarla hasta que acabe de cocerse el resto. Sea como sea, retiramos las verduras y las trituramos en el vaso de la batidora, añadiéndolas después a la cacerola mezclando todo bien. Para dar el toque final a este guiso haremos en una sartén con un buen chorro de aceite de oliva un sofrito de media cebolla, un trozo de pimiento verde y otro de pimiento rojo muy picado, que habíamos reservado.



  Pochamos bien y añadimos 2 cucharaditas de pimentón dulce y una pizca de picante. Freímos bien y, de nuevo, lo trituramos todo en el vaso de la batidora añadiéndolo después al resto. Mezclamos y dejamos que cueza unos minutos a fuego lento para que adquiera consistencia. Como acompañamiento a estas alubias haremos repollo rehogado con ajos y pimentón dulce y huevo cocido picado.

  Para hacer el repollo quitamos las hojas que tengan mal aspecto o estén en malas condiciones. Lo troceamos, quitando las partes duras del tallo, lo lavamos y metemos en una cacerola cubierto de agua con sal. Ponemos a fuego medio hasta que quede blando al pincharle con un tenedor. Una vez cocido lo dejamos escurrir y, en la misma cacerola, bien seca, echamos un chorrito de aceite de oliva con 2 dientes de ajo pelados y partidos por la mitad. Una vez dorados añadimos el repollo y removemos a menudo para que se vaya rehogando. Añadimos 2-3 cucharaditas de pimentón dulce y seguimos removiendo hasta mezclar. Reservamos.

  Cocemos 4 huevos, uno por persona y los picamos en trocitos muy pequeños. Lo podemos hacer espachurrándolos con los dientes de un tenedor por ejemplo. Reservamos.

  Para servir lo haremos en platos hondos: en primer lugar ponemos los fabines de mandilín, encima un poco de repollo y el picadillo de huevo lo esparcimos por todo el plato. A la hora de comer mezclamos todo y veréis qué mezcla de sabores capta el paladar.





1 comentario :

  1. Esto de las comidas de cuchara es la leche. Con este plato te has superado. Qué ricas...

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