jueves, 20 de noviembre de 2014

TARTA RED VELVET (TERCIOPELO ROJO) (MENÚ DE CINE)



© El Platillo Comilón



INGREDIENTES: 
(para una tarta de 18 raciones aproximadamente)

Para elaborar el/los bizcochos:

 -  150 gr de mantequilla a temperatura ambiente
 -  300 gr de azúcar (1 vaso lleno; 20 cucharadas)
 -  2 huevos grandes
 -  Una cucharadita y media de azúcar vainillada o de esencia
 -  300 gr de harina de trigo (2 vasos)
 -  2 cucharadas de cacao puro en polvo desgrasado sin azúcar
 -  Media cucharadita de sal fina de mesa
 -  Un vaso de buttermilk (250 ml aproximadamente)
 -  2 cucharadas y media de colorante rojo en gel
 -  Una cucharadita de levadura química en polvo (unos 10 gr)
 -  Una cucharadita y media de bicarbonato sódico
 -  Una cucharadita y media de vinagre de vino blanco


Para elaborar el relleno de crema de queso:

 -  100 gr de mantequilla
 -  600 gr de azúcar glas (2 vasos llenos)
 -  250 gr de queso en crema para untar


ELABORACIÓN:

  Son muchas las historias que intentan discernir cuál fue el verdadero creador de este dulce tan vistoso y delicioso, pero en lo que no cabe ningún tipo de duda, es que se originó en EE.UU. Una de las tantas leyendas que circulan por ahí se remonta al Nueva York de los años ’50. Una señora, huésped del Hotel Waldorf Astoria, propietario de la receta, probó por primera vez esta tarta. Quedó tan sumamente encantada con ella que decidió pedir la receta al chef, el cual se la dio gustosamente. Cuando esta se marchaba del hotel y pasó por recepción para realizar el pago, quedó muy sorprendida al ver el elevado coste de la factura en concepto de la fórmula de la tarta que le había dado el chef. Esto levantó en ella un gran estado de enojo e ira que decidió enviar una carta a todas sus amistades con la intención de que se popularizara la receta, hasta entonces  propiedad exclusiva del hotel ¿Será cierto?

  En los años ’80 esta tarta volvió a popularizarse gracias a la película “Magnolias de acero”. El nombre “red velvet” se debe al color rojo y a la textura aterciopelada que presenta el bizcocho. Su elaboración no es complicada, pero sí laboriosa. Hoy, para celebrar los 2 años de la apertura de nuestra cocina en el blog de El Platillo Comilón, os traemos una deliciosa tarta red velvet ¿nos acompañas?

  En primer lugar lo que haremos será el relleno para dejarlo enfriar en el frigorífico hasta su utilización.


  Para ello necesitamos un recipiente alto y algo estrecho, para evitar que nos salpique la mezcla al batir. Ponemos 100 gramos de mantequilla a temperatura ambiente, la batimos hasta deshacer completamente y añadimos 2 vasos llenos de azúcar glas (600 gramos aproximadamente). Mezclamos bien y añadimos 250 gramos de queso en crema para untar. Batimos todo junto hasta conseguir una pasta homogénea más o menos densa. Tapamos el recipiente y metemos en el frigorífico.



  Mezclamos bien y añadimos 250 gramos de queso en crema para untar. Batimos todo junto hasta conseguir una pasta homogénea más o menos densa. Tapamos el recipiente y metemos en el frigorífico. 



  A la hora de hacer el bizcocho se nos presentan dos opciones: hacer uno solo y dividirlo en tres partes para rellenarlo, o bien hacer tres bizcochos pequeños para superponerlos con una capa de relleno. Nosotros hemos optado por la segunda opción, pero ambas son igual de válidas. Precalentamos el horno a 180 º C. En un recipiente alto y algo estrecho ponemos 150 gramos de mantequilla a temperatura ambiente, la batimos y añadimos un vaso lleno de azúcar (300 gramos o 20 cucharadas aproximadamente).


  Mezclamos bien y añadimos 2 huevos grandes, 3 si los que tenemos en casa en ese momento son medianos o pequeños, y una cucharadita y media de azúcar vainillada o de esencia de vainilla. Batimos todo junto y reservamos. En otro recipiente a parte mezclamos 2 vasos de harina de trigo (300 gramos aproximadamente), 2 cucharadas de cacao puro en polvo desgrasado sin azúcar y media cucharadita de sal fina de mesa. Una vez mezclado lo tamizamos y lo reservamos en un nuevo recipiente



  En una fuente de cocina honda ponemos un vaso de buttermilk (250 mililitros aproximadamente) junto con dos cucharadas y media de colorante alimenticio rojo en gel. Mezclamos bien hasta que el gel se disuelva completamente. Si el colorante que tenemos es líquido, añadiremos la cantidad necesaria hasta obtener un color rojo intenso. Reservamos.



  Pincha aquí para ver qué es el buttermilk y saber la manera de hacerlo de forma casera y sencilla.

  Una vez que tenemos todos estos ingredientes preparados ya solo nos queda ir mezclándolos poco a poco y de forma gradual, ayudándonos de una batidora eléctrica para que no queden grumos. En un recipiente grande volcamos el contenido de mantequilla, azúcar y huevos, posteriormente el de harina, cacao, etc. y por último el de buttermilk teñido. Mezclamos hasta conseguir una masa homogénea y es en este momento cuando añadimos una cucharadita de levadura química en polvo y la mezcla de una cucharadita y media de bicarbonato sódico junto con la misma cantidad de vinagre de vino blanco. Esta mezcla se hace por separado para que el bicarbonato reaccione formando espuma. Lista ya la futura masa del bizcocho preparamos el recipiente donde lo vamos a hacer.



  Es muy importante la elección del molde para horno que vayamos a utilizar para elaborar un postre, ya que existen multitud de ellos atendiendo al material del que estén hechos, a su tamaño y a su forma. Podemos encontrar moldes de silicona, porcelana, cristal, barro, acero inoxidable, metal, redondos, cuadrados, rectangulares, etc., etc. ¡y ya no hablamos de los colores ni de los posibles adornos que llevan y que pueden quedar marcados en nuestra elaboración! En nuestro caso hemos optado por utilizar un molde de metal con revestimiento antiadherente y fondo desmontable para desmoldar fácilmente nuestro bizcocho.

  Aunque el molde sea antiadherente, me gusta impregnar su base y paredes de mantequilla y harina espolvoreada para crear una capa que evite aún más que el bizcocho se pegue. El exceso de harina lo quitamos dando unos golpecitos al molde. También podemos cubrir la base con papel apto para horno. Sea como sea, lo que debemos evitar es que se pegue el bizcocho porque a la hora de desmoldar se nos puede resquebrajar.


  Dividimos la masa que hemos elaborado en tres partes, volcando una de ellas en el molde. Movemos este circularmente para que la se extienda por toda su base y lo metemos al horno precalentado previamente.


  Si hubiésemos echado toda la masa de una vez, el tiempo de horneado mínimo serían unos 30-40 minutos aproximadamente. Durante este tiempo debemos evitar abrir la puerta del horno antes de los 20-30 minutos porque el bizcocho puede que se hunda. Pero como nosotros vamos a hacer el bizcocho en tres veces, el tiempo se ve reducido porque la cantidad de masa es menor. Para saber si está listo, pinchamos en el centro con ayuda de un palillo y si este sale limpio, el bizcocho está en su punto.




  Lo sacamos con cuidado, lo desmoldamos y dejamos en un plato dentro del frigorífico para enfriar. Hacemos lo mismo con las dos partes de masa restantes, obteniendo en total 3 bizcochos. Una vez fríos, nos disponemos a montar nuestra maravillosa tarta.

  En un plato grande apropiado para albergar tartas ponemos un bizcocho como base. 


  Con ayuda de una espátula de cocina cubrimos cuidadosamente la superficie de este con la masa de relleno que habíamos reservado en el frigorífico. Esta capa debe tener, al menos, un grosor de 1-2 centímetros.



  Encima de esta, ponemos una nueva capa de bizcocho, la cual volveremos a cubrir con la masa de relleno, y encima de esta ponemos el último de los bizcochos. Debemos manejarlos con sumo cuidado para que no se partan o resquebrajen.




  Una vez hecho esto, cubrimos completamente toda la superficie, tenemos que intentar que la tarta esté completamente blanca, cubierta del relleno.


   Si hemos manchado el plato, es en este preciso momento cuando podemos limpiarlo con papel húmedo y con cuidado de no romper nada. Con el plato limpio nos disponemos a decorar nuestra tarta red velvet, ¿cómo podemos hacerlo?

  Para adornar hemos optado por utilizar una manga pastelera de plástico rígido con forma de jeringa y con una boquilla de metal como terminación. La jeringa se rellena de masa y se pone la boquilla de metal con la forma que más nos guste, las hay de estrellas grandes, pequeñas, etc.



  Apretamos el embolo despacio y vamos haciendo formas con la masa por la superficie de toda la tarta. El resultado es el que podéis ver en la foto. Para conservar, hasta hincarle el diente, la metemos en el frigorífico y listo.





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19 comentarios :

  1. Que súper tarta! es espectacular para celebrarlo todo! Y además..... tiene un toque romántico que me encanta!!

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  2. Muchas felicidades por cumplir años y enseñarnos fáciles y buenas recetas.

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  3. ¡¡Felicidades!! A seguir cumpliendo años

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  4. ¡¡Qué buena pinta!!

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  5. ¡¡Felicidades y a por muchos más!!

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  6. ¡¡Felicidades Señor Comilón!!

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  7. La de cosas que me ha enseñado en estos dos años Sr Comilon . Muchas felicidades de parte de un seguidor incondicional.

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  8. Que cumpleaños más dulce y glamuroso!! Felicidades Sr. Comilón!! Como siempre SUBLIME!

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  9. A ver si llegas a los 30 años de profesión como yo. Un beso muy fuerte.

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  10. Aunque tarde, quiero felicitar al Sr Comilon. Espero pasar muchos años disfrutando de tan ricas recetas.

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  11. Felicidades, cordero, felicidades!!!!!!!! Muakkksss

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  12. Silvia Bustos Ropero23 de noviembre de 2014, 12:23

    Muchísimas Felicidades!!! Te deseo muchos años más de felicitaciones y tartas con tan buena pinta!!! Bss

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  13. Ala, que rica debe de estar! si me animo la llevo al curro, me encantan las tartas!

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  14. ¡Qué guay Sr. Comilón! Si está igual de buena que bonita es , te doy un 1000 .....

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  15. Sr. Comilón, si quieres me regalas un trozo porque doy por hecho que está buenisima

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  16. ¡Qué genial pinta! , tiene que estar buenisisisima

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  17. María del Mar Rodríguez Berlinches14 de febrero de 2016, 17:12

    Solo con el nombre dan ganas de empezar y no parar !!! Genial

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Estaré encantado de saber tu opinión