domingo, 23 de noviembre de 2014

BESUGO: PROTAGONISTA DEL BODEGÓN


El besugo, de Bartolomé Montalvo
(finales del S. XVIII y principios del XIX)


  Esta obra pertenece a la colección del Museo Nacional del Prado, gracias a la adquisición de la colección Naseiro, en 2006. Su ubicación habitual es la sala 87. Para unos pasa desapercibida, pero para otros es una obra muy peculiar dentro del arte del bodegón español. Bartolomé Montalvo es el creador de este besugo pintado, con sumo detalle, entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX.

  Claramente nos recuerda a los bodegones de Luis Meléndez, por que emplea el mismo gusto y parte de su temática, por lo que  Montalvo puede considerarse como un buen imitador del estilo Meléndez. Como ejemplo vemos esta obra de Meléndez:

Bodegón de besugos, naranjas, ajo, condimentos y utensilios de cocina.  ca. 1172
Museo de Bellas Artes de Asturias, dentro de la Colección Masaveu.

  Montalvo no define el fondo como lo hace Meléndez, el pez resalta en la oscuridad donde podemos fijarnos en el brillo de las escamas y la minuciosad de los detalles de este besugo, colgado para ser vendido o cocinado.

  ¿Os imagináis comer pescado en el siglo XVIII? En las zonas costeras no tendrían muchos problemas para su conservación, pero en plena corte de Madrid la cuestión podía ser complicada. Destacan estudios que muestran cómo el pescado era ya considerado un alimento esencial de la dieta desde el siglo XV, pero... ¡cómo no! no toda la población podía disfrutar comiendo pescado. Por problemas de conservación el pescado se prefería seco al aire o en salazón evitando así muchos problemas y poder consumirse. También es muy llamativo cómo el pescado, una vez que estaba seco, se volvía a humedecer para poder cocinarlo.

  Por otro lado, el pescado tenía su propia regularización dentro de los diferentes mercados de abastos, donde se controlaban los pesos y medidas para poder fijar un precio determinado. En cuanto a tipos de pescados encontramos que en Madrid los pescados salados preferidos eran el bacalao y las sardinas, mientras que los frescos eran la merluza y el besugo. Tomando como ejemplo el besugo en Madrid a finales del siglo XVIII se consumieron aproximadamente 14.906 arrobas (según la RAE, la arroba tendría un peso equivalente a 11,502 kg).

  Aquí os traemos un poco de Arte e Historia, pero para investigar más sobre este tema no dejéis de leer: "El abastecimiento y consumo de pescado en Madrid durante el Antiguo Régimen de José Ubaldo Bernardos" (Uned - Historia de la Economía) y "El consumo de pescado en España, siglos XVIII-XX. Una primera aproximación de Santiago Piquero Zaráuz" (Universidad del País Vasco)









1 comentario :

  1. Debía de ser un serio problema el tema de la conservación. ¿en qué estado llegaría el pescado a las zonas del centro?

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