domingo, 14 de septiembre de 2014

HORCHATA


© El Platillo Comilón



INGREDIENTES: (para 4 personas)

    -   500 gr de chufas
    -   2 litros de agua fría
    -   175 gr de azúcar (11 cucharadas aproximadamente)
    -   Una pizca de canela molida (opcional)
    -   Un trozo de piel de limón (opcional)


ELABORACIÓN:

  La horchata procede de la chufa pero, ¿qué es la chufa? 



  La chufa es un pequeño tubérculo que surge de una planta herbácea de unos 50 centímetros de altura denominada juncia avellanada que presenta un entramado de raíces en cuyos extremos se encuentran las chufas. Podemos encontrar dos variedades atendiendo a su forma: armela, aquellas cuya forma es redondeada, y llargueta, de forma alargada.



  Para que la chufa crezca en condiciones óptimas las condiciones climáticas del entorno deben ser las adecuadas. Generalmente se debe dar un clima cálido, con un índice de humedad alta y al ser posible, con pocos meses de heladas invernales. Atendiendo a estas condiciones climáticas, Valencia, España, es uno de los lugares más idóneos para llevar a cabo el cultivo de este preciado tubérculo. El período de recolección de la chufa comienza generalmente sobre los meses de noviembre a enero cuando esta se encuentra seca y arrugada.

  Son muchos los sitios donde venden la horchata ya envasada, sobre todo en la Comunidad Valenciana. Esta no es más que una bebida muy refrescante preparada con chufas, agua muy fría y azúcar al gusto, y si nos gusta con un toque especial, podemos añadir ciertos ingredientes que potencien su sabor como son la canela o la piel de limón. Pero podemos prepararla de forma casera sencillamente. ¿Nos acompañas y tomamos una rica horchata fresquita? ¡Vamos a mi cocina!

  El ingrediente principal para elaborar la horchata es la chufa. Esta la podemos conseguir en supermercados o encargarla en nuestra tienda habitual. La venden o bien a granel o envasada en bolsitas de 250 gramos. Para 4 personas vamos a preparar 2 litros de horchata  y para ello necesitamos 500 gramos de chufas. En una fuente honda de cocina ponemos las chufas y las lavamos adecuadamente para eliminar cualquier resto de tierra que puedan tener. Realizaremos varios aclarados hasta que el agua salga limpia. 



  Las dejaremos en remojo durante 24-48 horas y durante este período de tiempo haremos varios cambios del agua. El tiempo que las chufa deben permanecer en remojo puede variar dependiendo de la calidad de las mismas, es decir, si estas están muy deshidratadas o son muy viejas, requerirán mayor tiempo de remojo. Esto lo podemos ir comprobando comiendo una chufa. Si está blanda y apta para ser comestible, está lista para elaborar la horchata. Según van pasando las horas veremos cómo el color y el tamaño de las chufas van cambiando. El agua hace que se hidraten y se hinchen adquiriendo así un mayor volumen.



  Escurrimos el agua y, una vez limpias, procedemos a su triturado con ayuda de una batidora de alta potencia. Este proceso lo debemos realizar en un recipiente de gran tamaño, alto y estrecho, para evitar, en la medida de lo posible, salpicaduras o en una fuente de cocina. A medida que vamos triturando las chufas añadimos agua fría favoreciendo así este proceso. 


  En la primera fase de triturado, por cada 250 gramos de chufas, añadiremos medio litro de agua, por lo que nosotros, para preparar los 500 gramos de chufas añadiremos 1 litro, el resto hasta llegar a los 2 litros lo añadiremos en una segunda fase que explicaremos a continuación.

  Una vez trituradas pasaremos toda la masa resultante por un colador de agujeros muy finos o por un tamiz para separar los restos sólidos del líquido. De esta manera obtenemos la primera cantidad de horchata. Exprimimos bien la parte sólida hasta que veamos que no sale más cantidad de líquido y pasamos a la segunda fase de triturado. Esta consiste en añadir un litro más a la cantidad de residuos sólidos que nos habían quedado, trituramos, volvemos a escurrir y exprimimos de nuevo el contenido obteniendo así más cantidad de horchata.



  Siempre debemos tener en cuenta esta medida: por cada 250 gramos de chufas utilizaremos 1 litro de agua (medio litro para la primera fase de triturado, y el otro medio litro para la segunda fase de triturado). Si queremos hacer más cantidad de horchata basta con seguir estas proporciones.

  El líquido resultante de todo este proceso es nuestra futura horchata, pero debemos darle sabor y aroma. Para ello añadimos unos 175 gramos de azúcar, más o menos, según gustos, 11 cucharadas aproximadamente, y si queremos aromatizarla para obtener un toque especial, podemos añadir una pizca de canela y un trozo de la piel de un limón. Removemos bien hasta disolver el azúcar y dejamos enfriar en la nevera en una botella adecuada. Antes de consumir retiramos el trozo de la piel del limón, en el caso de que lo hayamos echado, agitamos bien y consumimos muy fría. Refrescante ¿verdad?






3 comentarios :

  1. Hoy aparte de ser interesante la receta, la foto es preciosa.

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  2. Mmmmmm! ¡Qué buena pinta tiene!

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  3. Horchata casera!!!!!!!! Ideal

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