domingo, 13 de abril de 2014

LECHE FRITA


© El Platillo Comilón



INGREDIENTES: (para 4 personas)

    -  350 ml de leche entera
    -  Piel de un limón
    -  Una rama de canela
    -  Una vaina de vainilla
    -  4 huevos
    -  5 cucharadas de azúcar (75 gr aproximadamente)
    -  6 cucharadas de maicena (75-80 gr aproximadamente)
    -  Mantequilla
    -  Harina de trigo
    -  Una cucharada de canela molida
    -  Aceite de oliva

(equivalencias de peso y líquidos...“aquí”)


ELABORACIÓN:

En un cazo echamos unos 200 ml de leche entera junto con la piel de un limón, una rama de canela y una vaina de vainilla. Lo ponemos a fuego medio-bajo durante 4 minutos aproximadamente desde que empieza a cocer, removiéndolo, evitando así que se agarre en el fondo. De esta manera infusionamos la leche, es decir, hacemos que adquiera el sabor y el aroma del limón, la canela y la vainilla. Podemos usar otro tipo de leche: semidesnatada, desnatada, de soja, etc., la que más nos guste. Dejamos reposar al menos 30 minutos.

En otro cazo ponemos 3 huevos, 150 ml de leche, 5 cucharadas rasas de azúcar y 6 de maicena. Removemos muy bien con una varilla de cocina o con la herramienta con la que mejor nos apañemos. Debemos eliminar cualquier grumo que presente la mezcla. Podemos ayudarnos de una batidora.

Una vez eliminados los grumos, vertemos sobre esta mezcla la leche infusionada sin la piel del limón, la rama de canela y la vaina de vainilla. Mezclamos bien y ponemos a fuego medio-bajo sin parar de remover para que espese durante 3-4 minutos aproximadamente. Podemos ir retirándolo del fuego cuando nos convenga y volverlo a poner evitando así que se nos agarre en el fondo del cazo. Si ocurriese esto último, el sabor final se verá muy afectado, tendrá un cierto toque a quemado.

Si vemos que la masa no espesa mucho, añadiremos más maicena poco a poco hasta conseguir el espesor que queremos. Una vez que la masa está espesa la vertemos sobre un recipiente untado de mantequilla no muy grande para que, a la hora de desmoldar, no quede pegada a sus paredes.



Dejamos la masa uniformemente estirada creando un grosor de al menos 1'5-2 centímetros, tapamos el recipiente y reservamos en el frigorífico al menos 8 horas o hasta el día siguiente. Pasado este tiempo, sacamos la masa del frigorífico, ponemos un papel de horno sobre una superficie lisa y volcamos con cuidado el recipiente con el contenido.


Con ayuda de un cuchillo hacemos cortes de la masa a modo de cuadrícula, en pequeños cuadraditos.



En un plato ponemos harina de trigo y en otro batimos un huevo. Pasamos cada uno de los cuadraditos que hemos obtenido al cortar la masa primero por harina, retirando siempre el exceso que se les pueda adherir, y después por huevo y freímos en una sartén con 2-3 dedos de aceite de oliva. 


Una vez fritos los dejamos en un plato con un papel de cocina para que absorba la grasa. Para servir disponemos los cuadraditos en una bandeja, plato o fuente de cocina y espolvoreamos canela molida y azúcar al gusto. ¿Lo veis apetitoso?





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