domingo, 20 de abril de 2014

BUÑUELOS DE BACALAO


© El Platillo Comilón



INGREDIENTES: (para 4 personas)

  -      200 gr de bacalao desalado
  -      2 vasos de los de agua de harina de trigo (200 gr aprox.)
  -      Un vaso de agua (200-225 ml aprox.)
  -      Un huevo
  -      Una cucharadita de levadura química en polvo
  -      2 ramitas de perejil fresco
  -      Un diente de ajo
  -     Una cebolleta
  -      3 hojas de cebollino fresco
  -      Una pizca de colorante
  -      Una pizca de sal
  -      Aceite de girasol para freír


ELABORACIÓN:

  Los buñuelos no son más que unas pequeñas porciones o bocados compuestos por una masa de harina, agua, leche, huevo o levadura química en polvo y cuyo relleno principal puede estar compuesto por alimentos dulces (frutas, chocolate, higos secos, boniato, calabaza….) o salados (bacalao, berenjena, calabacín, marisco…).

  Dependiendo del área geográfica en la que nos encontremos, incluido un mismo país, la elaboración de este bocadito de sabor intenso, sea dulce o salado, en muy variado. Es decir, no es igual el buñuelo que se hace en Venezuela, que el que se hace en México, Colombia, Argentina o Italia, entre otros muchos. Pero esto también cambia dentro de las distintas áreas que componen un país, por ejemplo en España. Cada provincia los hace de una manera típica y se comen en festividades diferentes, pero lo que sí suele estar comúnmente extendido es comerlos en Semana Santa.

  El bacalao, y el pescado en general, se han convertido en uno de los platos típicos por excelencia en esta festividad, pero… ¿por qué? 

  Todo tiene una explicación, en este caso de carácter cristiano, y esta, viene de lejos. Durante la cuaresma, período compuesto de 46 días, contando desde el miércoles de ceniza hasta la víspera del domingo de resurrección, la iglesia cristiana lleva a cabo un período de austeridad, ayuno y abstinencia. En la antigüedad la carne era considerada como un alimento de alto coste, de lujo. Debido a esto la iglesia cristiana consideraba inapropiado, e incluso pecado el comerla durante esta festividad donde se festeja el dolor y el sufrimiento que Cristo padeció hasta su muerte. Ya, desde los años 60, se empieza a hacer ayuno y abstinencia todos los viernes de cuaresma, no permitiendo comer carne, aunque los más ricos o los que podían permitirse comerla, pagaban a la iglesia lo que se llamaba la bula papal. Con este pago la iglesia les hacía una excepción minimizando la importancia de lo que realmente representa para la fe cristiana esta festividad, y les eximía de cualquier pecado que conllevara.

  De ahí que la mayoría de la gente, bien porque fuera cristiana o bien por tradición,  consumiera pescado en esta festividad. Desde El Platillo Comilón no vamos a pagar ninguna bula papal, pero por tradición, vamos a hacer unos buñuelos de bacalao para comerlos realmente cuando os apetezca. ¿Nos sigues a la cocina?


Para hacer nuestros buñuelos vamos a utilizar bacalao desalado por nosotros mismos. ¿Cómo desalamos el bacalao?Pasa por mi sección: Técnicas de cocina.

  Una vez desalado el bacalao le dejamos escurrir el agua y le quitamos las espinas y la piel, además de otros tipos de impurezas o hebras duras de piel interna que pueda tener. 



  Lo desmigamos hasta conseguir pequeños trocitos, evitando que se nos deshaga y nos quede como una papilla. Reservamos.



  Picamos una cebolleta, un ajo, 2 ramitas de perejil fresco y 3 de cebollino bien lavadas en trocitos muy pequeños y reservamos.

  En una fuente de cocina honda y de tamaño mediano batimos un huevo y añadimos 2 vasos de harina de trigo (200 gramos aproximadamente), un vaso de agua (200-225 mililitros aproximadamente), una cucharadita de levadura química en polvo, una pizca de sal y otra de colorante alimentario para realzar el color de nuestros futuros buñuelos. Removemos bien y, una vez que la masa está perfectamente mezclada sin la presencia de grumos, añadimos el bacalao desmigado y el resto de ingredientes que habíamos reservado. Mezclamos bien.



  En una sartén honda y de gran tamaño ponemos unos 2-3 dedos de aceite de girasol a fuego medio-alto. En este caso no usaremos aceite de oliva ya que transfiere un sabor muy intenso al buñuelo pudiendo incluso a llegar a modificar su sabor.

  Cuando el aceite esté caliente, bajamos un poco el fuego para evitar que se nos quemen y arrebaten por fuera y queden crudos por dentro. Con ayuda de una cuchara grande cogemos una parte de la masa y la vertemos en la sartén con cuidado de no quemarnos. Esto lo hacemos de forma repetida hasta llenarla parcialmente dejando el espacio suficiente para poder darles la vuelta.



  Veremos cómo flotan y van adquiriendo su color y forma tan característicos. Una vez dorados los sacamos a un plato con papel absorbente. 



  Esta acción la hacemos hasta que la masa se termine. Cuando hayan escurrido el aceite podemos probarlos y degustar tan delicioso bocado lleno de sabor.




1 comentario :

  1. Esto tiene que estar de escándalo. Os dejó me voy a comprar bacalao. Saludos Sr Comilon .

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