domingo, 9 de marzo de 2014

MANZANAS ASADAS CON PIÑONES Y PASAS AL VINO DULCE (MENÚ DE CINE)


© El Platillo Comilón



INGREDIENTES: (para 4 personas)

    -   4 manzanas Golden delicious de gran tamaño
    -   Un puñado de piñones crudos
    -   Un puñado de pasas
    -   Un vasito de vino dulce
    -   Azúcar blanco
       

ELABORACIÓN:

  La manzana asada es un postre que ha trascendido con el paso del tiempo, por su sencillez y su exquisitez. En mi casa, ha sido mi madre la que siempre ha elaborado tan exquisito postre impregnando todo con su aroma. Pero esta vez lo elaboraremos de forma distinta, con un toque de sabor a vino dulce, con piñones y pasas.

  En la mayoría de las dietas de adelgazamiento la manzana ocupa un lugar privilegiado debido a su efecto saciante. Sus azúcares proporcionan energía de fácil digestión y de bajo aporte calórico por su ausencia de grasas. Es sinónimo de buena salud… ¿habéis oído alguna vez este dicho inglés? “An apple a day keeps the doctor away”, que traducido al español nos dice que una manzana al día aleja al doctor.


  Presenta infinidad de beneficios, entre los que cabe destacar su función antiinflamatoria del aparato digestivo; es una fruta diurética, lo que la hace recomendable para personas con hipertensión arterial y problemas de retención de líquidos. Una de las funciones más llamativas quizás sea su acción como desinfectante bucal. Éstas, limpiar los dientes, no los limpian, pero ayudan a  mejorar la higiene bucal gracias a sus propiedades bactericidas. ESTO NO SUSTITUYE AL LAVADO HABITUAL DE NUESTROS DIENTES. Morder una manzana nos estimula el tejido de las encías y sus azúcares hacen que aumentemos el flujo de saliva disminuyendo así el nivel de bacterias en la cavidad bucal.

  Como podemos ver todo son ventajas, y si la comemos asada más todavía porque ayuda a regular nuestro ritmo intestinal. ¿Nos vamos a la cocina y preparamos unas ricas manzanas asadas al estilo del Sr. Comilón?


  La manzana que utilizaremos será la Golden delicious. Esta es una manzana de color amarillo brillante, de piel suave con presencia de unas pequeñas motitas de color en toda su superficie. Su pulpa, dulce y jugosa, es de color blanquecino con ciertos tonos amarillentos.



  Este tipo de manzana resiste muchísimo el calor del horno, de ahí que se puedan hacer asadas, como ingrediente principal en la elaboración de tartas, etc. Debemos comprarlas sin ningún golpe o alteración en su superficie. Cuanto más perfectas, mejor.

  Lo primero que debemos hacer es lavar las manzanas quitando cualquier resto de tierra o suciedad, en el caso de que la tuviera, y secarlas muy bien con ayuda de un paño de cocina. Con ayuda de un descorazonador de manzanas les quitamos toda la parte central, desde donde se encuentra el rabito por el cual estaba prendida a la rama del árbol, hasta su parte inferior. 



  Lo hacemos de forma vertical y despacio para no romper la fruta ni desviarnos. De esta manera quitamos todo el corazón de la manzana, zona donde se encuentran las pipas, y lo reservamos.



  Para evitar que las manzanas se rompan o abran al ser sometidas a altas temperaturas en el horno, hacemos un corte horizontal muy superficial en la piel con ayuda de un cuchillo. Este corte se hace a media altura de la manzana. A medida que se va asando, podemos ver que se desprende la piel por la zona donde hemos practicado el corte pero sin llegar a desmoronarse.



  El agujero que las hemos practicado lo vamos a rellenar, para ello hacemos lo siguiente: del corazón que habíamos quitado cortamos la parte del principio y la del final a modo de tapones de medio o un centímetro de longitud. Ponemos la parte inferior en la base de la manzana y la ponemos de pie sobre la bandeja apta para horno donde las vayamos hacer. Hacemos esto con cada una de ellas.



  Con ayuda de una cucharita echamos un poco de azúcar en el fondo del agujero y un chorrito de licor para que empape, como vino dulce, ron o coñac (lo que más nos guste). En nuestro caso hemos utilizado vino dulce. 






  Añadimos unos pocos piñones crudos y pasas y lo cubrimos de nuevo con azúcar y un chorrito de licor. Si echamos muchos piñones o pasas no nos cabrá el resto. Una vez relleno el agujero ponemos, a modo de cierre, el trozo de corazón que tiene el rabito. Rellenas todas las manzanas, espolvoreamos un poco de azúcar por su superficie y en la bandeja echamos una lámina de menos de un dedo de grosor de licor junto con unos pocos piñones y pasas.

  Lo metemos al horno, previamente precalentado, a 180ºC durante 30-40 minutos. Dependiendo del tamaño de las manzanas este tiempo puede variar. Para ver si están las pinchamos, con cuidado de no romperlas, con ayuda de un palillo y, si están blandas, las sacamos.


  Como podemos ver, la piel de las manzanas se ha separado por la zona donde hemos practicado el corte, pero no se nos han roto. Para servir las ponemos en un plato de postre echándolas por su superficie el jugo que se forma en la bandeja por la mezcla del licor y el azúcar. Seguro que os encanta.



- ACCEDE AL MENÚ DE CINE -  
                       






3 comentarios :

  1. Juan Manuel Jambrina9 de marzo de 2014, 22:47

    ¡Y madre mía cómo estaban las manzanas! ¡Qué ricas!

    ResponderEliminar
  2. ¡Qué manitas tienes hijo!

    ResponderEliminar
  3. Mmmmmm...la virgen!!!!

    ResponderEliminar

Estaré encantado de saber tu opinión