domingo, 2 de febrero de 2014

EL COMEDOR DE GALA DEL MARQUÉS DE CERRALBO


Enrique de Aguilera y Gamboa
S. XVII marqués de Cerralbo, hacia 1871
Archivo Gráfico Museo Cerralbo

  Nos centramos en la figura de  Enrique de Aguilera y Gamboa, Marqués de Cerralbo, humanista, mecenas y político que durante toda su vida guardó con esmero y tesón obras de arte de todo tipo, donde se destaca su colección de armas y su profunda devoción por la arqueología. Don Enrique vivió en un palacete construido entre 1883 y 1893 en el barrio de Argüelles (Madrid) un buen barrio de clase alta y de estilo modernista, el lugar idóneo para el hogar de este marqués en la capital. Actualmente el “hogar” del Marqués se guarda tal y como lo dispuso, como un verdadero museo.

 
  El Museo Cerralbo, es uno de los museos estatales con los que contamos en nuestro patrimonio y tristemente poco conocido por muchos, así que desde aquí nuestra recomendación es absoluta. El marqués donó sus colecciones y su palacete al Estado en 1923 y, desde entonces, es Patrimonio Histórico Artístico.


Este palacete tiene estancias bellísimas convertidas en museo, guardando el orden y concierto que el propio marqués dispuso en su hogar. La museografía puede ser complicada de manejar y entender, pero hay que deleitarse poco a poco y no agobiarse por el “horror vacui” que nos encontramos en distintos espacios.

  La estancia que vamos a estudiar en esta ocasión es el comedor de gala, imaginaos la vida social de la época, las recepciones y los manjares con los que el marqués deleitaba a sus invitados. Si vais, fijaos que la distribución es clara, existe una zona más sobria, la personal y particular, y una sumamente ostentosa que era la zona pública de la casa, como el salón del baile y el comedor de gala.



  En este comedor se contempla el lujo en un nivel excepcional. Imaginad como sería acudir a una cena y al baile posterior, una fiesta fabulosa sin duda. El protocolo establecido era a la francesa por el refinamiento y gusto en los modales a la mesa, realmente se trataba de poner varios platos diferentes e ir eligiendo. Aunque ya a finales del siglo XIX se servía a la rusa que es el sistema tradicional que tenemos en la actualidad. Los platos son servidos y existe un mismo menú para todos los invitados.  

  Si tenéis interés en saber más sobre formas de protocolo y modas en la mesa hacernos saber añadiendo un comentario a continuación y estaremos encantados de tratar estos temas tan “suculentos”.

Foto de Archivo. Museo Cerralbo 1893

  En este comedor de gala se dejaba ver todo el  poder y buen gusto del anfitrión, aparadores que lucían toda la vajilla, todo tipo de artilugios para conservar los platos calientes, la cubertería de plata y oro labrada y engarzada, el vidrio reluciente… lujo es la palabra, no se puede definir de otra forma. Cuenta con decoración sobre temas gastronómicos donde abundan los bodegones ya conocidos por todos en la pintura, y los espejos, que servían para crear efectos espaciales a través de las luces dispuestas. Como curiosidad, este lugar fue de los primeros en contar con luz eléctrica, además de alfombras, cortinones, relojes, etc. Es ahora cuando pensamos que este comedor no lo utilizaban todos los días, y es cierto. La familia tenía un comedor de diario mucho más modesto, parte de esa parte no pública y privada que no mostraban de cara al invitado.

Giuseppe Recco Pintura Italiana. Bodegón, 1675.
Comedor de Gala. Museo Cerralbo. Madrid

  Hay que destacar la gran labor del museo en la actualidad por dar a conocer la colección de la que disponen. Respecto al comedor de gala hay que mencionar la participación en diferentes ediciones del Gastrofestival y las numerosas actividades para todo tipo de público realizadas, desde visitas temáticas, como las modas y costumbres en la mesa, protocolo o intervenciones de artistas actuales que reinventan y reinterpretan espacios, como el pasado año con la exposición “reinventa la mesa” con motivo del Gastrofestival.






1 comentario :

  1. Que interesante, gracias a los dos,espero visitarlo pronto,que buen plan.

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