domingo, 22 de septiembre de 2013

ZARAJOS FRITOS AL AJILLO CON ZUMO DE LIMÓN


© El Platillo Comilón


INGREDIENTES: (para 4 personas)

     -   4 zarajos (uno por persona)
     -   4 dientes de ajo 
     -   3 ramitas de perejil fresco  
     -   3 limones
     -   Aceite de oliva

ELABORACIÓN:

   El zarajo no es considerado un plato como tal. Lo podemos clasificar como tapa o aperitivo dentro de la casquería y es muy típico de la provincia de Cuenca (España). Está elaborado con las tripas más tiernas del cordero lechal. Estas se limpian muy bien y se enrollan en torno a dos ramas o palos de sarmiento, dándole la forma característica que presenta.  Al conservarlos ahumados adquieren un sabor único. Los podemos encontrar en cualquier casquería y/o carnicería de confianza, bajo petición, ya que en todas las carnicerías no lo tienen.


   Si quieres ver y degustar unos estupendos zarajos, ¡ven a mi cocina!

   En un mortero echamos 4 dientes de ajo pelados junto con 3 ramitas lavadas de perejil fresco. Lo machacamos todo y le añadimos a esta mezcla el zumo de 2 limones. Para extraer la mayor cantidad de zumo de limón, lo dejamos fuera de la nevera. Reservamos. Cuanto más tiempo lo dejemos hecho, mejor, ya que la mezcla de ajo y perejil se macera de forma natural con el limón.

   Cuando compramos los zarajos ya suelen venir preparados para cocinar. Lo que sí haremos será cortarlos en rodajas para que, en el momento de freírlos, se hagan bien por su parte interna. 



   En una sartén ponemos unos 2-3 dedos de aceite de oliva a calentar. Una vez caliente echamos con cuidado los trozos de zarajo y tapamos porque salpica mucho aceite. Para dar la vuelta a los trozos, retiramos la sartén del fuego para evitar que nos salpique.

  Una vez que los trozos de zarajo están bien fritos y/o dorados los sacamos y dejamos escurrir en un plato con un papel de cocina absorbente. Para emplatar colocamos el zarajo en un plato o fuente de cocina y echamos la mezcla del zumo de limón con ajo y perejil sobre su superficie. Cortamos un limón en trozos y lo dejamos en el mismo plato donde lo hemos servido por si alguien quiere echarse más. ¡Veréis como repetís!






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