domingo, 30 de junio de 2013

UN BODEGÓN DE DULCES (TOMÁS HIEPES)


Dulces y frutos secos sobre una mesa (primer tercio del S. XVII). 
Adquisición Colección Rosendo Naseiro, 2006



   Hoy en nuestro Menú Cultural hacemos una nueva parada en un bodegón, pero esta vez de alimentos dulces, de varios frutos secos….etc. Como ya hemos visto en artículos anteriores el bodegón tiene como elementos principales frutas y hortalizas entre otros alimentos, pero este bodegón es sumamente especial, ya que son los dulces los que ocupan la obra, los que tienen su momento de gloria por así decirlo. ¿Por qué se representaban poco este tipo de alimentos en los bodegones?, ¿en el siglo XVII no se tomaban dulces?, ¿no se era goloso?... ¡Todo lo contrario! Los dulces eran diferentes a los de ahora, pero ya sean dulces o repostería de ámbito monacal, de festividades religiosas o de tradiciones siguen estando en auge hoy día. La temática del dulce en bodegón se puso de moda entre la nobleza madrileña y tuvo autores muy conocidos.

   El dulce en el siglo XVII era prácticamente un manjar, solo los reyes o nobles y el clero podían gozar de estos, ya que los ingredientes para su elaboración eran caros para la clase más humilde. Hay que tener en cuenta que  existió  un fuerte contraste social, el pueblo sufriendo hambrunas y “otros” dándose verdaderos atracones.

  El autor de esta obra es Tomás Hiepes. Su cronología es del primer tercio del siglo XVII, no está expuesto, pero sería toda una delicia, nunca mejor dicho, poder admirarlo.


   Hiepes sigue en esta temática a Juan van der Hamen pero, como apunta la biografía de Hiepes, su gusto por los dulces se debe también a que su hermana Vicenta poseía una confitería. Podemos ver en los barquillos el escudo de Valencia entroncando el tema directamente con la nobleza.




   Por otro lado citar que no siempre las tortas, barquillos y dulces en general se tomaban como postres si no que se intercalaban en el menú. Las clases bajas solo soñaban con el turrón y luchaban por sobrevivir a base de cereales, verduras, vino malo, pan negro, algo de tocino…y alguna legumbre.

   Aquí tenemos otro ejemplo de bodegón con dulces del mismo autor.
   

Tomás Hiepes (1650): Bodegón con dulces y frutos secos.
Colección Arango, Madrid.

  





1 comentario :

  1. Muy interesante comprobar que nada a cambiado. Los ricos nadando en la abundancia y los pobres llegando a fin de mes a duras penas.Siempre la misma historia.

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